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martes, 5 de junio de 2018

LA ROJINEGRA EDICIONES. A modo de Presentación


Proyecto anarco-editorial cartonero, hecho con cabeza y mano propias, desde Kito-Ecuador para el mundo entero. Nuestra propuesta es 1 rizoma-trinche de 3 LÍNEAS DE PUBLICACIONES: POESÍA (EN ESPECIAL, POESÍA MALDITA), ANTIPSIQUIATRÍA & TEORÍA SOCIAL REVOLUCIONARIA. En diferentes formatos y presentaciones: desde fanzines hasta libros (muy artesanales), y a precios muy accesibles (de vez en cuando también aceptamos trueques). Feriamos en recitales, ferias de libros y fanzines, festivales y tokatas.

Hemos venido trabajando de manera informal, silenciosa y anónima desde hace aproximadamente unos 3 años, pero es en mayo de 2018 que decidimos lanzar nuestra primera publicación como La RojiNegra Ediciones: LA VOZ DEL POETARIADO. UNA ANTOLOGÍA DE POESÍA PROLETARIA HISTÓRICO-MUNDIAL. Varios Autores (cuaderno rojo). La cual lanzamos, a su vez, en el recital homónimo que organizamos por el 1° de Mayo.

Además contamos con MÁS DE 30 TÍTULOS DE OTROS AUTORES Y OTROS TEMAS dentro de las 3 líneas editoriales arriba mencionadas: “CUADERNOS DE NEGACIÓN” (revista – de Argentina), en la línea de teoría social revolucionaria; “ENAJENADXS” (fanzine – de España), en la línea antipsiquiátrica; y, en la línea poética, desde Rimbaud y Baudelaire hasta Panero y Chaparro Madiedo, pasando por Artaud, Bucowski, Parra, Bolaño, Papasquiaro, Dalton, Xu Lizhi, así como también Eluard, Huidobro, Dávila Andrade, Jara Idrovo, Héctor Cisneros (“el poeta de la lleca”) Y MUCHOS OTROS.

Si estás interesadx en adquirir alguna de nuestras publicaciones o en cooperar en proyectos afines, contáctanos a través de nuestro correo electrónico o de nuestra página en Facebook y dialogaremos con gusto.

¡Salud y Autoliberación!

La RojiNegra Ediciones
larojinegraediciones@riseup.net
Kito, 29 de mayo de 2018






viernes, 18 de mayo de 2018

Los locos de mi jardín (poema)

LOS LOCOS DE MI JARDÍN

Luis Páez (Quito, 2017)


A los locos de mi jardín ya no les señalan con el dedo,
ahora lo hacen con toda la mano.
Les molesta que salgamos a caminar con ideas tempranas de hace dos días
que quieren salir este día.
O porque olvidamos los zapatos viejos de gusto
que disfrutan pescando pistas que flotan en un largo mar de árboles,
más viejos que los zapatos.
Los locos hablamos con peces que se deslizan por nubes escurridizas
tratando de ocultar la última palabra llamada verdad
y cuando tenemos razón,
nos sentimos más locos que de costumbre.
A los locos que conozco les gusta caminar por las noches
esperando ver en los tejados a gatos chillando como niños,
que se agachan a recoger las plumas caídas
en adoquines que vibraron con las palabras, el cuento y la poesía.
Los locos de mi jardín se cansaron de la rutina, 
se olvidaron de pagar el pasaje,
ahora se transportan con cualquier porro en la cabeza,
hasta llegar a convencerse que su viaje recién empieza.
Los locos que llegan a mi jardín son pocos
y nos reunimos en cualquier parque con muchos que no están tan locos
y  seguimos con curiosidad  la conversación de la primera luciérnaga
que juega con siete más a medir kilómetros,
imaginando ser un tren que desaparece y aparece
golpeando las puertas en cada estación.
A los locos de mi jardín en cualquier parte les abren las puertas de par en par
y nosotros elegantes, con las mismas fachas, nos detenemos a ver
una maceta de gente tratando de acomodarse a la sombra de un puente de orinas 
que los protege de la lluvia que cae 
sin pan ni pedazo de cobija
y eso nos pone mal,
no dormimos, soñamos, sudamos, lloramos y reímos
con dientes despostillados y cuerpos maltratados de algunos días malos.
Como pueden ver...........
Los locos que conozco no tienen cocina, ni platos, peor ollas,
son las tapas que preparan recetas para el alma
y cuando salimos llenos de luz a caminar por las calles tranquilos,
ya tenemos encima nuestro a los policías y el hambre, interrogándonos, 
pidiéndonos nombres o apellidos que los olvidamos de adrede,
en el primer sorbo de café del día.
Los locos Recuerdos de mi jardín los reviso más seguido,
mis cartas, las fotos de mis queridos,
de los que están más locos que yo y de los que me ponen loquito.
Y cuando llega mi curiosidad a la mitad del álbum de mis recuerdos arrugados,
me detengo en la hoja del medio,
en la quinta esquina donde reposa una cocha de agua,
espejo de locos donde nos miramos escuchándonos solos,
imaginando la compañía de nuestras familias que están lejos
y a veces cerca muy dentro de nuestras avenidas de callejones sin salida.
Los locos de mi jardín no descansamos,
nos trasnochamos soñando todo el tiempo,
queremos vernos cagándonos de la risa,
cortando los hilos tramposos que suspenden nuestras caídas
y evitan los cambios necesarios.
Los locos de mi jardín si es que dormimos es en vigilia,
empuñando una rosa que dispara sueños, 
merecedora de despertar en uno de nuestros tantos mundos que imaginamos.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Conjuro de un centauro en busca de sí mismo (poema)



Conjuro de un centauro en busca de sí mismo

(de “Locura Proletaria” 2017-2018)


¡En este mundo, pero no de este mundo!
¡¡En este mundo, pero no de este mundo!!
¡¡¡En este mundo, pero no de este mundo!!!

Tú:

Proletario porque no eres dueño de nada ni siquiera de tu vida,
expropiado de tierra y de cielo,
odiado por dios y su rebaño,
arrojado a este gris infierno,
y encima enfermo porque no tienes cura pero aún no te has muerto,
 condenado entonces porque no tienes ya salvación ni extremaunción;

y, para colmo, extranjero en tu propio pueblo,
extemporáneo en tu propio tiempo:
un completo extraño y excluido,
un otro;

medio loco medio marciano –dicen–,
mitad sarcófago andante mitad fusil errante –digo–,
centauro galopando en busca de sí mismo,

Sí, Tú,
recuerda y repite conmigo:

“Por la verdad, todos los lutos”
y “la ternura no basta:
he probado el sabor de la pólvora”,
¡soy “un revólver en medio del dolor de este mundo”!

Conozco bien la miseria y la muerte, la calle y la noche:
de vez en cuando las recorro y sobrevuelo,
de vez en cuando soy su mirlo –oh andino cuervo–;

y, como un albatros, surfeo las saladas olas de la vida
y también soy el agua –al menos una gota azulvioleta– que empapa la roca
con su estampida de cadáveres exquisitos de caballos de espuma turquesa:

así cabalgo la contradicción
–en zigzag, de arriba abajo y viceversa–,
¡soy la contradicción viviente!:

me afirmo negándome y superándome a mí mismo
como animal humano, demasiado humano
que lucha a conciencia y puro pulso
para dejar de ser mercancía-hombre-máquina-billetera-diván-urna,
esclavo moderno lleno de virtualidad, angustia y muerte a cómodas cuotas;

me afirmo negándome y superándome a mí mismo
como camello que deviene león que deviene niño
que deviene bandada de risas y estrellas
jugando en la playa un lunes por la tarde,
para siempre,

Yo:

¡En este mundo, pero no de este mundo!
¡¡En este mundo, pero no de este mundo!!
¡¡¡En este mundo, pero no de este mundo!!!


Pantera 
Kito, marzo 2018