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viernes, 16 de octubre de 2020

Alquimia, revolución sexual y comunismo. Una entrevista a Mario Mieli

Nicolás Cuello (Traductor). Moléculas Malucas. Buenos Aires, septiembre 2020

 

 Mario Mieli. Entrevista para el periódico «Lambda». Italia, 1979. Extractos:

 

«En una página de tu libro escribís: "Para la creación del comunismo, la total desinhibición de las tendencias homoeróticas, entre otras, es una condición sine qua non". ¿Sigue creyendo en la creación del comunismo?

 

Sí y también no. Creo que este mundo está destinado a terminar. Y posiblemente, ese fin sea resultado de una catástrofe nuclear si los jefes de Estado están tan locos como, por ejemplo, Hitler y Mussolini. Una guerra nuclear que puede destruir el planeta, o producir una catástrofe ecológica. No veo alternativa a esta posible catástrofe, excepto en la creación de una sociedad en la que todos los seres humanos recuperen los medios de producción, creando nuevos modos de hacer y condiciones necesarias para desarrollar una vida libre en armonía todos juntos. Creo que siempre se ha entendido mal lo que Marx imaginaba como comunismo. Marx utilizó la expresión hegeliana "reino de la libertad" para definir el comunismo, y sobre todo, veía como una condición inevitable (según Marx) para la creación del comunismo, la realización de un nuevo modo de producción, que no tenía nada que ver con el modo de producción capitalista. Por eso me llamo marxiano, si se trata de definirse, no marxista, porque considero que todos los marxistas que vinieron después de Marx, ni siquiera con la excepción de Lenin, son deformadores de su teoría. Por tanto considero el comunismo, que espero pueda realizarse en el planeta, de una forma mucho más afín a la de Marx que a la de los marxistas. 

 

[...]

 

Yo, en Elementos de crítica homosexual, escribí algo que creo poder repetir hoy: "Sólo liberando la sexualidad se puede entender por qué ha sido reprimida durante tanto tiempo. Es muy difícil establecer qué es, si ese algo está reprimido". Lo más importante es la práctica de la liberación, a la que sigue un razonamiento consecuente, que puede favorecer una práctica posterior.

 

¿Cree que la liberación homosexual conduce al comunismo?

 

La liberación homosexual, como ya he dicho, es una de las condiciones necesarias para la realización de una sociedad armoniosa, porque sabemos cuánta violencia proviene de la eliminación forzada del deseo homosexual. Sabemos cuánta competitividad y cuánta competencia proviene de la represión de los componentes sexuales en nosotros. Entonces creo que para crear una sociedad armoniosa es imposible seguir reprimiendo la sexualidad, como lo hacemos hoy, mientras que no creo que la liberación de la homosexualidad por sí sola sea garantía para la creación de un mundo armonioso, de hecho, creo que es posible liberar la homosexualidad, u otras formas de represión en el contexto de la sociedad capitalista, en una forma comercializada. Esto solo acentúa la crisis interna del capitalismo, su contradicción, pero, al mismo tiempo, no es condición suficiente para liberar las llamadas perversiones, para crear una sociedad armoniosa, si además de la sexualidad no se libera el espíritu.

 

[...]

Bueno, la charla de alquimia no me involucra en absoluto, soy muy ignorante.

No hay posibilidad de liberar plenamente al ser humano, y por tanto a la sexualidad, sin pasar por el camino alquímico. En este sentido, aconsejo a los lectores leer La psicología de la transferencia de Jung, por ejemplo, un libro que es su testamento moral y que, sin revelar las materias primas sobre las que se opera el procedimiento alquímico, da no obstante una idea de la relación que existe entre la alquimia y la liberación, dentro de nosotros, del otro sexo reprimido; por ejemplo, dentro del hombre, la mujer y dentro de la mujer, el hombre. Una de las razones por las que adjetivizo a los periódicos como FUORI! y Lambda es porque cualquiera que hable hoy sobre la liberación sexual debería saber qué es la alquimia.


[...]

 

En sus experiencias con la psiquiatría: ¿le han clasificado como enfermo mental?

 

Sí, he estado en un hospital psiquiátrico tanto en Inglaterra como en Italia. El hospital inglés era un hospital langiano, por lo tanto seguía una corriente antipsiquiátrica, y les puedo decir que es la misma mierda que el hospital psiquiátrico tradicional; no entienden una mierda sobre la llamada "enfermedad mental".»

 

Leer entrevista completa

 

 

***

 

«Mario Mieli (1952 - 1983), fue un activista y escritor italiano. Como ningún otro, Mieli representa la irrupción de un activismo marica, radical y teóricamente comprometido en la Italia de los años ´70. Fue reconocido no solo por su agudeza intelectual, sino también por su provocadora actitud, especialmente en la vida pública. Desde muy joven supo hacer convivir su carisma como estudiante ejemplar del Instituto Parini, y su deambular perverso por la Fossa dei Leoni, un lugar dedicado al cruising y la prostitución masculina en Milán, donde buscaba explorar sus deseos polisexuales. Las resonancias de su libro Elementos de crítica homosexual, publicado originalmente en el año 1977 por Einaudi, rápidamente lo consagraron como uno de los fundadores del movimiento de liberación homosexual en Italia, y una figura inevitable en el pensamiento critico europeo. La pregunta central de su trabajo era simple pero provocadora: ¿Por qué la sociedad marginaliza y reprime la conducta homosexual? Lo que sigue en el libro sería un análisis pormenorizado sobre cómo el funcionamiento de la sociedad capitalista depende de la sobreadaptación conformista a las conductas heterosexuales y al complejo institucional que garantiza su naturaleza: el matrimonio, la herencia y la reproducción de la vida familiar. Su trabajo podría considerarse una lectura erótica de Marx, y especialmente, de Kingsey. Fue un expreso defensor de lo que luego otros llamarían un “nuevo utopismo sexual”: una filosofía política que apuntó contra la rigidez de la normalidad heterosexual que operaba, en su mirada, a partir de la remoción de todos los componentes inestables del espectro erótico de la naturaleza humana. Su trabajo conectó al mismo tiempo, el reconocimiento de un valor subversivo en la experiencia trans, los movimientos de liberación de la mujer y una crítica directa hacia todos los mecanismos psíquicos, culturales y políticos destinados a la represión del deseo homosexual. La intensidad de su pensamiento también puede ser entendida bajo los efectos de su desvinculación del FUORI! en el año 1974, una vez que estos optaron por inmiscuirse en la política partidaria. Allí también puede situarse su trabajo incómodo de señalamiento, crítica y confrontación con lo que observaba como una rápida desexualización del espíritu revolucionario y una pronta normalización institucionalizante de los activismos liberacionista que empezaban a ceder ante nociones mercantilizadas de la libertad de la identidad gay. Esto, posteriormente, también lo empujará a buscar nuevos escenarios para sus investigaciones, guiado a su vez por las nuevas condiciones que imponía su salud mental. Después de la publicación de su libro, volvió público, en reiteradas entrevistas, su diagnóstico como esquizofrénico, pero también allí reconoció, la importancia de dicha experiencia en la apertura personal de nuevas perspectivas en torno a la liberación sexual. Lo que siguió en su trabajo, una vez distanciado del activismo homosexual, fue un compromiso ascendente con el ambientalismo, las políticas anti nucleares, y especialmente, con el esoterismo, la alquimia y el trabajo espiritual. Su novela autobiográfica Il risveglio dei Faraoni fue publicada en el año 1994 en Milán gracias al trabajo de archivo que hicieron sus amigos muchos años después de su muerte (1983), aunque su familia poco tiempo después retiró, por vías legales, todos los ejemplares en venta. Hasta el día de hoy es un texto inaccesible, tanto como el guión que escribió de la película Una favola spinta de Guido Tosi, de circulación televisiva en el año 1982, poco tiempo antes de morir. Desde entonces su trabajo ha sido reeditado pocas veces, pero se puede consultar el trabajo de Giampaolo Silvestri, “Oro Eros y Armonía: El último Mario Mieli” (Croce, 2012), el de Silvia De Laude, “Mario Mieli - Y ahora” (Clichy, 2016) y dos publicaciones recientes, la re-edición de “Elementos de crítica homosexual” traducida al inglés como “Towards a Gay Communism” (Pluto Press, 2018) prologada por Tim Dean y Massimo Prearo, y “La gaia crítica. Politica e liberazione sessuale negli anni Settanta. Scritti (1972-1983)” al cuidado de Paola Mieli y Prearo también (Marsilio | Nodi, 2019).»

 

Nicolás Cuello. Argentina, septiembre 2020

 

***

 

«En los años setenta el famosísimo Michel Foucault estudiaba la sexualidad y su relación con el poder social. Entonces dijo algo que afectó profundamente al movimiento de emancipación proletaria, que en esos días estaba siendo aplastado por la contrarrevolución en todas partes. Lo que Foucault dijo afectó tanto a ese movimiento, que desde entonces los revolucionarios no han logrado sobreponerse al impacto. Al principio simplemente enmudecieron: ya no tenían nada que decir sobre aquel tema, que fue enviado de vuelta a las cloacas de lo inconsciente reprimido. Pasado un cuarto de siglo, empezaron a prestarle atención otra vez, pero como ya habían olvidado todo lo que el movimiento revolucionario había hecho con anterioridad, no tuvieron más remedio que expresarse con las palabras de la reacción triunfante. Entonces ya no hablaron más de liberación sexual, sino de disidencia sexual; ya no reclamaron más la emancipación de las mujeres también a través de su libertad sexual, sino principalmente a través del ascetismo antisexual de la competencia por el estatus socioeconómico; ya no criticaron el amor romántico y el familiarismo patriarcal como instancias represivas, sólo le pusieron un precio mucho más alto. Y lo que los revolucionarios habían reflexionado sobre la sexualidad y el amor desde mediados del siglo XIX; los esfuerzos que habían hecho por sanar la vitalidad de los proletarios pisoteada por el trabajo y la moral represiva; los experimentos con que habían buscado una emancipación vigorosa y exuberante aquí y ahora, sin esperar al rojo amanecer revolucionario del mañana... todo eso fue olvidado por completo. O mejor dicho: fue objetado por teorías aparentemente irrefutables, denostado como pura ingenuidad infantil, o acusado de ser parte de la opresión que decía combatir. Hoy día, casi cincuenta años después de que Foucault diera esa estocada mortal al movimiento proletario revolucionario, casi no se encuentra a comunistas o anarquistas que tengan algo que decir sobre el asunto, excepto algunas frases sueltas que reproducen vagamente los postulados del propio Foucault mezclados con una que otra hilacha de programatismo revolucionario a la antigua. Entre los mismos ultraizquierdistas comunizantes, hay quienes repiten las acusaciones de Foucault sin citarlo, revistiéndolas con un aire de sabiduría revolucionaria ganada gracias a una lectura hegeliana del Marx esotérico. Para decirlo en una palabra: ésta es un área en que la contrarrevolución no dejó más que tierra quemada. ¿Cómo pudo ocurrir esto? Desde luego, no fue obra del famosísismo Michel Foucault: él sólo se limitó a expresar filosóficamente, y con total sinceridad, el triunfo de la contrarrevolución en el plano afectivo y sexual, decretando la absoluta imposibilidad de que pudiese existir ningún otro sujeto que el sujeto constituido, precisamente, por la contrarrevolución. Si hay placer, es porque es un dispositivo de poder. Si hay poder, es porque ejercerlo da placer. Si algo hace el poder con la sexualidad, no es reprimirla sino diseñarla: incluso cuando creemos emanciparnos a través del goce de compartirnos con otros, incluso entonces sólo somos marionetas de un poder que nos ha constituido hasta las más remotas capas de nuestro ser inconsciente. No hay salida, no hay forma de escapar: hagas lo que hagas, no eres más que una excrecencia de las tramas de poder que organizan la producción económica y política. Si hay un enemigo, dijo Foucault, ese enemigo es el freudomarxismo, aquel difuso campo teórico y experimental que combinaba la crítica de la economía política de Marx con la teoría del inconsciente de Freud. Si hay una teoría falsa, siguió diciendo Foucault, es la teoría de Wilhelm Reich de que la sexualidad humana tendría un fundamento bioenergético que afecta la vida social de los individuos, y no sería pura arbitrariedad cultural. Eso fue, en resumen, lo que dijo Foucault mientras los últimos bastiones de resistencia proletaria eran destruidos por el terrorismo de Estado, la dislocación industrial y la heroína. Casi medio siglo después, no habiendo sobre la sexualidad ninguna otra narrativa que la triunfante narrativa posmoderna que se impuso con la contrarrevolución, la vida afectiva, amorosa y sexual de los proletarios está a años luz de ser lo que los revolucionarios freudomarxistas habían imaginado en sus mejores momentos. Probablemente, nunca había sido tan miserable como hoy en día, y nunca se había engañado tanto a sí misma al respecto. Pues bien: cuando se toca fondo ya no hay dónde ir excepto de vuelta hacia arriba. Y para eso a veces hay que mirar hacia atrás. Esta entrevista a Mario Mieli es un buen vistazo en esa dirección.»

 

Un compañero de la región chilena, septiembre 2020

 

 

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Energía Orgásmica. ¿Quién le teme a Wilhelm Reich?

La Revolución BioSocial - Wilhelm Reich

sábado, 25 de mayo de 2019

Wilhelm Reich en Radio Anábasis


Anábasis #107 (noviembre 2018): Wilhelm Reich [Audio]: http://anabasis.radioqk.org/107-wilhelm-reich/

Al hilo de su edición del ¡Escucha, hombrecillo!, Ana Muiña y Agustín Villalba, responsables de La Linterna Sorda, nos introducen en la figura de Wilhelm Reich: vida y obra, la unión del psicoanálisis y el marxismo en la crítica radical, la “sex-pol” y la relación entre emancipación sexual y revolución social, el análisis del auge del fascismo, la influencia de Reich en otras expresiones subversivas y la propia experiencia de nuestras entrevistadas al respecto en el Madrid del Tardofranquismo, "¡Escucha, hombrecillo!" como durísimo alegato contra la servidumbre voluntaria… Finalmente, hablamos de la editorial y leemos un par de fragmentos del texto de Reich.

La revolución biosocial - Wilhelm Reich

«Existe una energía que está en todas partes y nos baña. Es el antiquísimo concepto del CHI de los chinos, el KI de los japoneses, el PRANA de los yoghis de la India, el KUNDALINI de los lamas, el A´KINAN de la civilización maya, el MANA de las islas Hawai, que son ahora reivindicados.
Junto a estas intuiciones maravillosas de los grandes místicos, investigadores y científicos de todos los tiempos, han hecho mención de la existencia de esa energía sutil y misteriosa: por ejemplo, Paracelso descubrió la existencia de una sustancia sutil; los alquimistas del Espíritus Mundis; Blondot habló de los rayos “N”; Ferman de la fuerza “X”; Mesmer del fluido Universal; Von Reichenbach de la fuerza Odica; Gurvitch de los Rayos Mitogenéticos; los investigadores rusos la llamaron energía bioplasmática; Tarusov en 1960 habló de los procesos energéticos plasmáticos; Adamenko aduce que la energía observada en las fotografías Kirlian es una forma de Plasma, el cuarto estado de la materia. Todos los sanadores y médium la sienten y utilizan, pero no es una energía psíquica, es decir, que no se trata de una característica del cerebro, aunque podemos hacer un uso más sofisticado de ella a través de los canales neuroquímicos.
Wilhelm Reich denominó a esa energía vital de todos los tiempos, energía Orgónica. Con su equipo de colaboradores, tanto en Europa cómo en Estados Unidos, consiguieron aproximarse a su conocimiento científico y descubrieron algunas de sus características, de sus leyes, así como medios y herramientas científicas para restablecer la armonía en los cuerpos enfermos de la gente, para armonizar la degenerada energía de nuestra atmósfera. Fue pionero de la revolución sexual; precursor de los movimientos ecologistas con sus advertencias sobre la tendencia a la desertificación de la tierra y de los efectos nefastos e irreversibles del uso de la energía nuclear para el ecosistema; fomentó el uso de la terapias energéticas y psicocorporales en Occidente, y hasta una pedagogía de la vida intrauterina, el parto y los primeros meses.

Fue un hombre con un espíritu renacentista en un momento social inquisitorial. Primero fue la Alemania de Hitler, luego la Norteamérica de Mac Carthy y su “caza de brujas”. Reich fue tildado de “loco”; despreciado por los psiquiatras y los científicos en general; instrumentalizado por la prensa en ese momento sexofóbico por sus técnicas en el cuerpo, que se denunciaban como masturbaciones a los pacientes; ignorado por la mayoría. No fue para él un momento histórico el que le tocó vivir.»


(Xavier Serrano Ortelano, "Reich, un hereje del siglo XX. De la revolución sexual a la energía cósmica", 1991)


***
«Después de años de doloroso conflicto e intentos de evitar estos hechos, [...] hay un deber de expresar verdades que no se puede comparar con ningún otro de los deberes altamente estimados. Realizar este deber se hace tan difícil por el hecho de que, tal como son las cosas, la pronunciación de tales verdades, en lugar de ser una cuestión de hecho, se vuelve extremadamente peligrosa. Fundamentalmente, es sólo una cuestión de resumir y correlacionar hechos que, individualmente, se conocen desde hace mucho tiempo:
a) La humanidad está biológicamente enferma;
b) La política es una expresión social irracional de esta enferma;
c) Cualquier cosa que ocurre en la vida social está determinada por la estructura de las masas, sea activa o pasivamente, intencionad o no intencionadamente;
d) Esta estructura de carácter debe su existencia a proceso socio-económicos y ancla y perpetúa estos procesos. La estructura de carácter biopática humana no es nada más que la solidificación del proceso histórico autoritario, nada más que el sometimiento de la masa reproducido bio-fisiológicamente.
e) La estructura humana está determinada por el conflicto entre el anhelo de libertad y el miedo a la libertad.
f) El miedo a la libertad de las masas de la población está biofísicamente anclado en la rigidez del carácter y el organismo total;
g) Cualquier variedad de liderazgo social no es más que la expresión social de uno u otro lado de esta estructura humana de masas;
h) Éste no es un problema de cosas tales como el tratado de Versalles, los pozos de petróleo de Baku o los 200-300 años de capitalismo. Es un problema de 4000-6000 años de civilización mecanicista y autoritaria que han arruinado el funcionamiento biológico humano;
i) El interés por el dinero y el interés por el poder son sustitutos de la felicidad en el amor [y en el sexo], mantenidos por la rigidez biológica de las masas humanas;
k) La supresión de la vida sexual natural de los niños y adolescentes cumple la función de estructurar a las personas para que sean portadoras voluntarias y reproductoras de una civilización mecanicista y autoritaria;
l) Miles de años de sometimiento humano han desembocado en un estado de flujo y agitación.
[...]
La tarea de preservar sin adulterar el propio conocimiento de la naturaleza humana, y de profundizarlo, es en sí misma una pesada lucha bajo estas circunstancias. No será fácil para los trabajadores en los campos de la biofísica del orgón, la psicología estructural y la economía sexual mantenerse no influenciadas por las ilusiones prevalecientes y preservar su conocimiento claro e intacto para las generaciones venideras. Pero, aunque no sean recompensados por el mundo con otra cosa que con oposición y difamación, deben, a pesar de todo, hacerlo así. Pues su conocimiento debe estar disponible, en una forma prácticamente utilizable, cuando, quizá después de la sexta, quizá después de la veinteava guerra mundial, la consciencia de la pestilencia emocional de masas se haga ella misma sentida. En ese caso, no transmitiremos a nuestros descendientes proezas gloriosas algunas, o "memorias heroicas", sino un fragmento de conocimiento que, aunque simple y no espectacular, tiene un futuro. Esta tarea puede cumplirse incluso bajo las peores condiciones sociales. Esa generación que esté lista para dominar la plaga emocional no fallará si se le puede ayudar; no será compelida primero a reunir laboriosamente las respuestas a los argumentos de la pestilencia. Estará capacitada para volver sobre las viejas, aunque negadas verdades, y para arreglar las vidas de sus miembros más honesta y decentemente de lo que es posible ahora.  
[...]
Definir la libertad es lo mismo que definir la salud sexual. Pero nadie admitirá abiertamente esto. La defensa de la libertad personal y social está conectada con los sentimientos de ansiedad y de culpa. Como si ser libre fuese un pecado o, al menos, no lo fuese tanto como debiera ser. La economía sexual hace comprensible este sentimiento de culpa: la libertad sin autodeterminación sexual es en sí misma una contradicción. Pero ser sexual significa -de acuerdo con la estructura humana prevaleciente- ser pecador o culpable. Hay muy pocas personas que experimentan amor sexual sin sentimiento de culpa. [...]
Este artículo ha intentado mostrar el error de cálculo en el que, hasta ahora, todas las luchas por la libertad han caído presas. Es este: la incapacidad para la libertad social está fisiológicamente anclada en el organismo humano. De esto se sigue que el dominio de la incapacidad fisiológica para la libertad es uno de los prerrequisitos más importantes de cualquier lucha genuina por la libertad. Este artículo no quiere discutir esos elementos de la libertad que son generalmente conocidos y defendidos, tales como la libertad de expresión, la libertad de opresión y explotación económicas, la libertad de reunión, la libertad de investigación científica, etc. La tarea esencial aquí es mostrar el obstáculo más poderoso en el camino de todos esos empeños.
[...]
Es como si hubiese un miedo general y secreto a desplazar la responsabilidad de un gobierno democrático, bienintencionado, a aquellas que hasta ahora sólo han sido votantes, pero no portadoras responsables de la sociedad. Este miedo no se base en la malicia o en una intención malvada, sino en el conocimiento de la estructura biopsíquica [alienada, separada y reprimida] de las masas de la población. La revolución rusa, que partió en dirección al establecimiento de una responsabilidad de las masas, falló por esta razón. Sin embargo, la necesidad de una revolución social... es la conclusión más importante a trazar desde esta guerra y todo lo que ha llevado a ella. Para repetir las conclusiones ineludibles de los hechos anteriores:
a) Las masas de la población son incapaces de libertad;
b) La capacidad general para la libertad puede adquirirse sólo en la lucha diaria por una vida libre;
c) Se sigue que las masas, que son incapaces de libertad, deben tener el poder social si van a volverse capaces de libertad y capaces de crear y mantener la libertad.
La tarea presentada por estos hechos puede ilustrarse mediante un ejemplo de la vida de las plantas. Durante mucho tiempo, he estado observando el efecto de las malas hierbas en el crecimiento de las plantas de semillero de pino. Los pequeños pinos que crecen en sitios donde hay pocas malas hierbas lo hacen vigorosamente por todos los lados, desarrollando ramas justo por encima del suelo; las hojas son verdes y enteras; esto es "saludable", su desarrollo es "libre". Si, no obstante, la semilla ha caído en un sitio donde hay muchas malas hierbas, desarrolla un tallo encorvado, ramas incompletas, con hojas pobres o ninguna en absoluto. Muchas de tales plantas de semillero son incapaces de abrirse pasos entre las malas hierbas. Otras cercen torcidas, en su intento de alcanzar la luz solar. Si se libra a tal planta de semillero de las malas hierbas, ésta empieza a crecer mejor y se desarrolla más plenamente; sin embargo, la influencia más temprana de las malas hierbas todavía es visible en la forma de un crecimiento atrofiado, un tallo torcido, pobre desarrollo de las hojas, etc. Las semillas, sin embargo, que caen desde el principio en un sitio libre de malas hierbas, se desarrollan libre y plenamente.
El libre desarrollo de una sociedad es como el de las plantas de semillero de pino que crecen libremente; la dictadura es como la planta de semillero asfixiada por las malas hierbas [...]
De esto se sigue que la lucha contra las dictaduras y el anhelo irracional de autoridad por parte de las masas únicamente puede consistir en dos medidas fundamentales: 1) la elucidación de todas las fuerzas vitales naturales en el individuo y la sociedad; y 2) la elucidación de todos los obstáculos que contrarrestan el funcionamiento de esas fuerzas vitales. Las fuerzas vitales deben ser promovidas, los obstáculos deben ser eliminados.
La regulación humana de la existencia social no puede extenderse a las funciones naturales del trabajo. La civilización, en el buen sentido de la palabra, no puede consistir en el establecimiento de las condiciones óptimas para el desarrollo de las funciones naturales del amor, el trabajo y el conocimiento. Aunque la libertad no puede organizarse -es más, cualquier organización contradice la libertad- pueden y deben organizarse las condiciones que garanticen el libre desarrollo de las fuerzas vitales.»

(Wilhelm Reich, "El error de cálculo biológico en la lucha por la libertad humana" 
[Capítulo XII de "Psicología de masas del fascismo"], 1943, cursivas originales)

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Relacionados:

"Wilhelm Reich fue el primer científico occidental que puso de manifiesto de manera extendida y amplia algunos de los procesos que pueden generar espontáneamente vida a partir de la no vida, y sobretodo, de como esta es creada y destruida por un proceso de organización / desorganización espontánea impulsada por una energía especial y propia de la vida que denominó orgón. Esta energía no se comportaba ni obedecía las leyes sobre las nuevas formas de energía recientemente descubiertas como el electromagnetismo y de lo que es peor de los principios de la termodinámica (que ya vimos en esta entrada anterior con respecto a la segunda ley de cuán dogmáticos son), y presentaba grandes similitudes con el Chi, el Ki, el Prana, y otras formas propias de energía descritas en las ciencias tradicionales como la Ayurveda o la medicina china, en contraposición con la concepción occidental moderna mecanicista, que entiende que se puede explicar la vida exclusivamente con las leyes científicas modernas como son la bioquímica o la genética, y que niega Ad Hoc la existencia de dicha energía."
"Con esta observación, Reich formuló un hipótesis brillante: toda forma de vida obedece una ley natural de disociación en dos formas a partir de la unidad (formación de unidades elementales llamadas biones y sus opuestos Bacilos-T) y la funcional antítesis de unidad con lo desasociado (células y protozoos desarrollados). En otras palabras, la vida nace con la muerte adosada y viceversa, y la enorme complejidad subyacente a la vida solo puede aparecer por un proceso de reorganización espontánea. Esto permitió establecer el símbolo de la energía orgónica que viene a decir que, desde una materia bionosa, se produce un equilibrio entre vida y muerte, es decir, entre biones y celulas T, entre sistema simpático y parasimpático, entre emoción psíquica sexual y excitación fisiológica, entre psique/neurosis y soma/lesión física, entre ying y yang, etc…"
"El Tantra utiliza esa energía para la iluminación espiritual y acceder a estados superiores de conciencia. Es practicar la sexualidad en un contexto espiritual. El Tantra piensa que el amor es energía sexual transformada y, por lo tanto, puede hacerse el camino al revés: el amor puede transformarse en poderosa energía sexual. [...] El Tao utiliza la sexualidad como una fuente de salud y de poder personal. Los taoístas de la antigüedad pensaban que hacer el amor en determinadas posturas y siguiendo ciertas prescripciones, el sexo podía curar determinadas enfermedades y ayudar al hombre a tener una larga vida y un mayor poder personal. También lo utilizaban como una forma de liberación pero, por lo general, estaban más centrados en lo primero."

miércoles, 18 de abril de 2018

"El extraño caso de Wilhelm Reich" (película)

photo-original[Tomado de RIPeHP. 12/05/2015]  

En el año 2009, Antonin Svoboda produjo el documental ¿Quién teme a Wilhelm Reich? para la TV austriaca que, en poco más de hora y media, sintetiza la vida y obra del polémico psicoanalista austriaco y presenta, como subtexto, una serie de teorías asociadas a su desaparición. Tres años más tarde, Svoboda estrena la película Der Fall Wilhelm Reich (traducida al español como el extraño caso de Wilhelm Reich) en la que retrata los últimos días del científico y profundiza en la idea de su muerte, mostrándola como el resultado de un acto de conspiración del gobierno estadounidense.
La película comienza en 1925, cuando en un Seminario Técnico sobre Psicoanálisis en Viena, Reich lee la primera versión de su libro La Función del Orgasmo (Die Funktion des Orgasmus) frente a la reacción de molestia de unos pocos asistentes, entre ellos el propio Freud. ¿Qué es la cura? He elegido la función del orgasmo como el punto central… lee Reich, cuando un close up impecable nos muestra cómo éste sorpresivamente cierra su cuaderno y se marcha de sala mientras el bullicio aumenta.
En la siguiente escena, 30 años después, Reich aparece junto a su hijo -de unos 10 o 12 años- y su máquina Cloud-Buster, esforzándose por estimular la atmósfera en el desierto de Arizona, para lograr un milagro: la lluvia. Luego, ya es de noche, están en una carpa acampando y el niño le comenta que tiene miedo a la oscuridad. Reich lo mira y le responde: “no hay necesidad de tener miedo”.
Wilhelm Reich es conocido en el espectro social “psi” por su trabajo en el campo psicoanalítico, principalmente por haber sido uno de los favoritos de Freud y por su controversial propuesta en relación a energía vital “orgónica“, también conocida en oriente como QÌ (Chi). Su teoría plantea que el orgón es una energía que antecede a la materia y que incluso la genera. Como una especie de halo vital omnipresente, es justamente lo opuesto de la energía atómica que destruye la materia.
Durante la década de los 30, Reich se acerca a las ideas del comunismo y, en este contexto, critica la obra de Freud por su carácter burgués, replegándose a la tarea de hermanar psicoanálisis y marxismo. Justamente este “intento” sería el que inauguraría un trayecto de vida marcado por las expulsiones: primero, de la Asociación Psicoanalítica por comunista y del Partido Comunista por individualista-freudiano. Luego, sería perseguido por el nazismo en Alemania, expulsado de Dinamarca y Noruega bajo los argumentos de inmoral y agitador en relación a sus teorías sexuales. Finalmente, sus últimos días los pasa en una cárcel en EEUU, luego de ser acusado de vender superchería: “acumuladores de orgón” que Reich utilizaba en su orgonterapia como tratamiento experimental para enfermos terminales de cáncer.
Y justamente este último período de su vida es el que intenta retratar Svoboda en su película al mostrarnos a un científico interesado por demostrar la existencia de la energía orgónica, pero sobre todo por aportar con soluciones concretas a los problemas contingentes que diagnóstica en su entorno. Los beneficiados son vecinos, pacientes de sus amigos, su propia hija e incluso el psiquiatra que lo “diagnostica de esquizofrénico” cuando está en juicio con la FDA por sus máquinas orgónicas.
Pero tal vez, la idea más interesante que despliega esta narración audiovisual es lo que representa Reich para sus “enemigos” (representados en hombres de negro, sexys espías, jueces, operadores del estado, psiquiatras, entre otros); pues, más allá de los juicios que se puedan hacer de sus teorías -muchas veces calificadas como delirantes o simple superchería-, está claro que éstas presentaban un cuestionamiento explícito al pensamiento dominante de la época.
La propuesta terapéutica de Reich apuntaba a la libertad (la Vegetoterapia fue concebida para liberar las tensiones de la coraza neurótica producto de los impulsos sexuales y emociones reprimidas), mientras que la APA, representada en la película por el Dr. Donald Ewen Cameron (1901-1967) optaba por electroshock y por lograr una suerte de “reseteo” de los enfermos. Cameron es un personaje relevante en la película, que nos permite entender cómo (y por qué) se fue orquestando una serie de “situaciones” que terminaron con la muerte de Wilhelm Reich un día antes de cumplir su condena en una cárcel estadounidense. Su figura aparece vinculada a la de un científico particular y revolucionario seguido muy de cerca por las agencias de inteligencia estadounidenses. Su pensamiento, pero sobretodo sus máquinas, fueron vistas como una amenaza potencial para el auge del capitalismo, sus sistemas de control y principalmente para su despliegue colonizador.
Al cierre, aparece la voz de Patti Smith con su Birdland despidiendo la producción con un texto que probablemente no dejará indiferentes a nuestros lectores y lectoras:
En 1957, el Doctor Donald Cameron fue encargado por la C.I.A para desarrollar el programa MKUltra, un programa de investigación de la mente que desarrolló el manual conocido como Kubark, sobre métodos de interrogatorio y tortura de la C.I.A. La serie de métodos descritos en el libro, son los que se siguen utilizando hoy en día.

Los/as invitamos a ver la película con traducción al español: