jueves, 19 de julio de 2018

"Nuevo bálsamo contra la depresión"

Nota de LP: Recibimos y publicamos este reciente folleto contra la depresión, de autor anónimo y sin fecha. Lo cual no importa porque la depresión no es una "enfermedad mental" individual sino social, generalizada en todo el mundo, síntoma a su vez de la gran enfermedad de la especie humana llamada capitalismo. En otras palabras, la depresión en realidad es un problema social y de raíz, por lo tanto, su solución también sólo puede ser social y de raíz, mediante la asociación y el apoyo mutuo entre proletarios "enfermos" y "pacientes" en su lucha diaria contra lo que realmente los enferma y los mata. Hacer de la enfermedad un arma y de la depresión una huelga colectivas y concretas... El folleto es bueno tanto en contenido como en forma sobre este problema que siempre ha existido bajo la dictadura del valor y el salario y que hoy se ha generalizado en estos tiempos de catástrofe capitalista, por lo cual ahora está comenzando a ser considerado un problema de "salud pública" y hasta de "medicina ocupacional"; pero que, sin embargo, la mayoría de la gente lo sigue tratando como un tabú social e incluso sigue despreciando su existencia real, material, psicosomática... En fin, es necesario e importante que exista materiales que traten este problema real de manera crítica. Tal vez se podría profundizar algunos puntos y cuestionar otros del folleto, pero al menos como una introducción breve y amena a una perspectiva anticapitalista y antipsiquiátrica de la depresión, en especial para alguien que se encuentre deprimido, es un buen y bonito material (la contratapa de las luciérnagas es hermosamente poética).

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«¿Usted se siente tensa, estresada, incómoda, con un malestar o con una sensación de intranquilidad permanente?

Si muchas nos sentimos enfermas quizás la enfermedad no se encuentra en nosotras, sino que somos nosotras las que estamos en un mundo enfermo. Somos un síntoma; tal vez en todas nosotras está la posibilidad de cambiarlo. 
Eso significa que todavía tenemos un poco de sensibilidad, todavía nos importa lo que pasa a nuestro alrededor, lo que le pasa a las otras. [...]

¿Usted se siente solo y cree que a nadie le interesa lo que le pasa?

No eres el único que se siente solo, somos muchos los que nos sentimos así. Sucede que nos hace falta encontrarnos. Seguramente no ha faltado quien te diga: "¡Échale ganas!, ¡Si se puede, sólo es cuestión de que te esfuerces más!, ¡decrétalo al universo!" Y por más que le eches ganas, por más que te esfuerces, por más que lo repitas, nada ha de cambiar; el problema no está dentro de ti, está en la forma como nos hemos organizado socialmente, que nos enferma, que quiere que nos sintamos y permanezcamos hundidos, porque de esa manera no podemos cambiar el estado de lo que somos y lo que nos rodea.»