lunes, 14 de junio de 2021

El narcisismo como norma. La deformación psíquica en la sociedad capitalista tardía

Revista Krisis - Crítica de la sociedad mercantil
Nuremberg-Alemania, 2019

Traducción: Antiforma (Santiago de Chile, junio 2020)

Nota de LP (Quito, junio 2021): En esta sociedad mercantil del aislamiento, la competencia, el individualismo y la apariencia, más aún en estos tiempos de pandemia-confinamiento-virtualización de la vida social, quien diga que no es narcisista es un inconsciente, un hipócrita, un inmaduro y/o un tóxico. Para superar este problema psicológico es preciso empezar por admitirlo, junto con esforzarse por comprender sus causas, condiciones y posibles soluciones sociales o colectivas. Aquí comparto, pues, un artículo desde la perspectiva de la nueva crítica del valor a fin de contar con algunos elementos de reflexión teórica para que podamos criticar y superar tanto el narcisismo social como el narcisismo individual, sobre todo quienes necesitamos y deseamos destruir esta antihumana sociedad de clases y fetiches para construir una comunidad humana material y espiritual donde el libre desenvolvimiento de cada uno sea la condición del libre desenvolvimiento de todos.

P.D.: "Agradece el dolor que te libera del autoengaño". 

***

Toda sociedad reproduce sus condiciones de existencia en los individuos que pertenecen a ella, mientras que éstos a su vez reproducen la estructura social a través de sus acciones. Si la sociedad entra en crisis, esto se refleja en la existencia de los individuos. Cada vez menos personas trabajan en las condiciones laborales llamadas normales, en tanto que son cada vez más las que viven en una pobreza relativa o se hallan al borde de la pobreza. Según un estudio referido a Alemania, país exportador, las personas con empleo precario conforman entre el 25 y el 40 por ciento de la población activa; mientras que nueve de cada diez alemanes dicen tener miedo de bajar en la escala social y caer en la miseria. Esta amenaza y los temores asociados a ella producen una respuesta específica que pone en peligro la cohesión social: el narcisismo como modo de ser, promovido y exigido masivamente por la forma social capitalista.

El creciente aislamiento del individuo burgués

El credo neoliberal, que impone las directrices en la política y la economía, reza así: "Una buena sociedad es una sociedad de individuos fuertes". A estos individuos se les dice constantemente que deben competir por los puestos de trabajo, por los cupos en el sistema de enseñanza y en general por el éxito y el prestigio. Al hacerlo, deben demostrar voluntad de cambio, un alto grado de flexibilidad personal y un constante esfuerzo por mejorar. En el capitalismo las personas son convocadas principalmente como productores privados aislados, que sólo se vinculan entre sí a través del dinero y las mercancías. Todas las demás formas de relacionarse se consideran inferiores y tienden a ser suprimidas; o bien, si son indispensables -como sucede con la crianza de los niños-, se encuentran restringidas y puestas al servicio del proceso general de explotación. Esta tendencia se ha intensificado en las últimas décadas y ha incrementado de forma extraordinaria el aislamiento de los individuos burgueses. En este contexto, el concepto de narcisismo acuñado por Sigmund Freud [“el complemento libidinoso del egoísmo inherente a la pulsión de autoconservación” (Freud, 2014)] ha ido adquiriendo una gran relevancia en los últimos años. Dan fe de ello los muchos libros de venta masiva cuyos títulos se refieren a esta evolución. Así por ejemplo el libro La sociedad narcisista del psicoanalista Hans-Joachim Maaz, publicado en 2012; La generación sin parejas del periodista Michael Nast (2016) o ¡Yo primero! La sociedad egolátrica de la politóloga Heike Leitschuh (2018). Por otra parte, el tema adquiere vez más importancia en la prensa; especialmente desde la elección del narcisista emblemático Donald Trump como presidente de los EE.UU.

El rasgo distintivo del narcisismo es la tendencia desenfrenada al auto-centrismo, que se manifiesta en un exagerado sentido de la importancia propia, en fantasías de éxito y poder ilimitados, y en un deseo de admiración excesiva. Bajo esta superficie hay, sin embargo, una autoestima extremadamente baja. Los narcisistas padecen un hambre insaciable de reconocimiento y validación desde el exterior, lo que les hace también muy vulnerables a las demandas neoliberales de flexibilidad adaptativa. En este contexto, muchos narcisistas son auténticos maestros de la auto-expresión y el auto-mercadeo.

El narcisismo en el posfordismo

Sigmund Freud (1914) fue el primero en ocuparse de este fenómeno. Según Freud, para llegar a ser individuos maduros y seguros de sí mismos en la sociedad burguesa, todos los niños de entre tres y cinco años deben atravesar y superar lo que él llamó complejo de Edipo, proceso que acontece al interior de la familia nuclear burguesa. Tal es el paso decisivo que todos debemos dar para que se forme nuestra personalidad burguesa y nos hagamos capaces de participar en la reproducción material y simbólica de esta sociedad. El resultado es, entre otras cosas, una orientación general hacia el progreso, tal como se cultiva y se transmite en las típicas familias burguesas. En épocas anteriores, los esfuerzos de adaptación asociados a la experiencia edípica -sobre todo la voluntad de trabajar, la diligencia y la auto-disciplina- se veían recompensados por el hecho de que eso le conducía a uno por un camino predeterminado en la vida, en el que hallaba estructuras claras y un futuro laboral seguro.

Pero eso no es lo único que sucede mientras se transita por la fase edípica. Cuando el niño empieza a socializarse como sujeto burgués, aparece también la amenaza del fracaso social. El niño reacciona ante este peligro imaginando un estado de completa autonomía, en el que ha desaparecido todo rastro de dependencia hacia los demás. Si por un lado la parte edípica del sujeto, el hombre consolidado, no sólo se somete sin quejas a las condiciones externas sino que contribuirá activamente a su mantenimiento y reproducción; por otro la parte narcisista se defiende de la realidad externa limitante y amenazante, refugiándose en una interioridad en la que él mismo gobierna de forma absoluta y omnipotente.

Es esta segunda tendencia psíquica la que ha sido promovida enormemente en el posfordismo, es decir, desde los años 70, y ha terminado relegando a un segundo plano la configuración edípica. Hoy en día, la seguridad laboral se ha convertido en un lujo, y esto implica que el comportamiento edípico "correcto" encuentra cada vez menos recompensas. Ya nadie escapa a los arbitrios del "libre mercado"; hoy casi ningún trabajo es seguro, pues está sujeto a la subcontratación, la reestructuración o simplemente puede desaparecer en cualquier momento. Actualmente cualquiera puede volverse inútil de un instante a otro debido a desarrollos impredecibles, tales como un cambio repentino en el sabor de la masa o un nuevo método de producción introducido sin que nadie pudiese preverlo. En un mundo cada vez menos fiable y que amenaza la existencia, los individuos se ven completamente arrojados hacia sí mismos. La parte edípica de la personalidad encuentra cada vez menos puntos de referencia para orientarse, con lo cual crece la sensación de estar indefensos y a merced de los demás. Los individuos responden tratando a toda costa de suprimir o desplazar este sentimiento, que experimentan como una sentencia de muerte.

Al exigirle a las personas una adaptabilidad cada vez más incondicional y al mismo tiempo una mayor capacidad para publicitarse a sí mismas, esta sociedad hace crecer desmesuradamente la parte narcisista de la personalidad. Por otro lado, la venta de la propia fuerza de trabajo se está convirtiendo cada vez más en la venta de la propia personalidad como si fuera una mercancía: cada cual debe poder ofrecer a cada instante su propia versión de lo que el mundo del trabajo demanda. Acuciado por la pregunta que se agita en el fondo de su mente acerca de cómo aumentar el propio valor de mercado -o al menos de cómo evitar que decaiga-, cada cual va revelando gradualmente todo lo que ha conformado su personalidad hasta ahora, en un continuo ejercicio de abnegación que se hace tanto más fácil cuanto más haya revelado de sí mismo previamente. Esta forma de vida genera intensos sentimientos de vacío y falta de autenticidad. ¿Quién puede decir qué tipo de persona es y qué tipo de persona no es, dada la constante disposición a adaptarse a nuevas situaciones de trabajo y después de muchos cambios de pareja? Es precisamente este proceso el que conduce a una personalidad narcisista, que puede ser cualquier cosa porque detrás de ella hay una gran nada.

Inscripción de las mujeres en el desarrollo general

Durante mucho tiempo el condicionamiento económico general de la infancia se aplicó casi exclusivamente a los niños varones. Hasta la década de 1970 más o menos las adolescentes habían experimentado un desarrollo diferente al de sus pares masculinos. Hasta entonces "la niña entra en el complejo de Edipo como en un puerto" (Freud), en el que se prepara no para el papel de competidora sino para el de mujer cuidadora como futura esposa y madre. Dominaba una división sexual del trabajo ligada a la formación de una esfera pública de competencia generalizada, ocupada principalmente por hombres, por un lado; y una esfera privada, doméstica y familiar ocupada principalmente por mujeres, por otro. En este último ámbito la mujer era, entre otras cosas, la responsable del cuidado y educación de los niños. En las últimas cinco décadas se ha producido, sin embargo, una relativa equiparación de los sexos; pese a lo cual sigue prevaleciendo una imagen de masculinidad basada en el éxito laboral y la capacidad para proveer la mayor parte del ingreso familiar. Las mujeres son casi siempre las primeras en ceder cuando se trata de hacer tiempo para la familia. Aunque los hombres han hecho algunas concesiones en cuanto a las tareas domésticas, las mujeres siguen dedicando a las tareas domésticas cerca de una hora y media diaria más que ellos. Además, debido al empleo forzoso de ambos miembros de la pareja, muchas familias no tienen más remedio que entregar lo antes posible sus hijos a instituciones educativas, esto es, guarderías y jardines infantiles. Allí los niños son sometidos cada vez más a medidas con las que se busca prepararlos para el sistema de enseñanza y, por lo tanto para la actividad laboral, aunque todavía esté lejana. Por otra parte, los padres dedican cada vez más el tiempo y la energía que les queda a preparar a sus hijos lo antes posible para que ingresen en la competición generalizada. Muchos proporcionan a sus hijos juguetes educativos, vídeos de "baby Einstein", etc., poco después de nacer o incluso estimulan al feto con música clásica supuestamente beneficiosa. Cada vez más niños viven en hogares orientados al rendimiento. El resultado es una experiencia de profunda soledad, intensificada ya en la primera infancia. Debido a la incertidumbre general de la vida en el posfordismo, las limitaciones sociales se manifiestan cada vez más temprano y de forma más abrupta, mientras que al mismo tiempo se dejan de lado las experiencias de apego y afecto personal.

Capitalismo y estado mental

El núcleo de las sociedades constituidas capitalistamente es el valor que se autovaloriza, es decir, el dinero como capital, cuyo único propósito es transformarse en más dinero mediante el atajo de la producción de una mercancía (o servicio prestado) y su venta: "El capital se utiliza para producir capital, para producir más capital, para seguir produciendo más capital" (Distelhorst, 2014), en un círculo interminable y completamente sin sentido que absorbe todo lo que le rodea. En el centro de este movimiento no hay más que el vacío de la auto-proliferación sin fin, una nada sin contenido que paso a paso va socavando cualquier otra relación significativa, arrastrándolo todo hacia su vacua tautología.

En la modernidad tardía las personas compiten entre sí más que nunca antes. Como describimos anteriormente, el mundo laboral de hoy ya no parece ser esa estructura fiable, aunque exigente, en la que las personas sólo debían estar dispuestas a encajar para llevar una vida segura y agradable. En cambio, la amenaza de cambios radicales se ha vuelto constante y omnipresente. Esto se hace patente, entre otras cosas, en la expansión de las relaciones laborales precarias, en el creciente debilitamiento del Estado de bienestar y en el retorno de la pobreza. En el capitalismo el miedo al fracaso es generalizado. También las relaciones personales son sacarificadas cada vez más en nombre de la flexibilidad general y degeneran en asociaciones temporales o en "redes", utilizadas sobre todo para mantenerse en el juego y aumentar las oportunidades laborales gracias al mayor número posible de "contactos". En un entorno así la empatía hacia los demás es un lujo cada vez más escaso.

La deseabilidad general del comportamiento narcisista

Hoy en casi todas partes el comportamiento narcisista se considera algo deseable y causa de éxito: en el mundo del trabajo, en los medios de comunicación, en la política y en muchos otros ámbitos es recompensado con reconocimiento, admiración y promoción. En vista de estas circunstancias, los expertos discuten seriamente sobre si el narcisismo debería dejar de considerarse un trastorno de la personalidad en las normas de diagnóstico psiquiátrico. Actualmente no sólo las propias habilidades, sino también los sentimientos, rasgos de personalidad y relaciones se han convertido en subproductos del marketing general. El narcisismo, liberado ya de las viejas restricciones y siempre listo para reinventarse, base de la meritocracia totalmente flexible e insegura del nuevo milenio, es la forma subjetiva inherente al capitalismo en crisis.

Este ambiente produce y fomenta la auto-promoción más despiadada y más carente de lazos (ya sea con otras personas, o con la empresa o profesión). Lo que cada individuo opone a este vacío y a esta falta de vínculos es la convicción de ser alguien especial. Cultivan así su propia grandeza, fuerza y brillantez imaginarias. Incluso si sólo tienen una simple pasantía o un trabajo mal pagado con pésimas condiciones contractuales y sin perspectivas de futuro, exageran la verdad para verse y sentirse mejor. Mientras se hallan constantemente al borde de la nada, se engañan a sí mismos diciéndose que en realidad pueden lograr cualquier cosa. Internamente, esto da lugar a un contraste entre sus fantasías de omnipotencia, es decir, su ilusión de libertad e independencia individual absoluta por un lado, y el sentimiento de impotencia ante la creciente inseguridad y heteronomía de su propia existencia por el otro. Tal contradicción no es fruto únicamente del ambiente familiar, sino que hunde sus raíces en la sociedad burguesa. Así como el dinero que se ha convertido en capital, después de multiplicarse exitosamente debe comenzar inmediatamente a buscar la siguiente oportunidad de inversión... asimismo el individuo debe recomenzar una y otra vez, lo más rápido posible, la búsqueda del éxito para que el vacío interior y los miedos no se apoderen de él. Tanto el capital como la personalidad narcisista se desenvuelven así en un dinamismo interminable, vacío y tautológico; y es por eso que se complementan y refuerzan tan bien.

Pronóstico

En la forma subjetiva del narcisista, que se alaba constantemente a sí mismo, se sobreestima de forma desmesurada y es incapaz de comprometerse, y que debe venderse a diario como trabajador altamente adaptable, el productor privado aislado que requiere la relación capitalista alcanza su forma perfecta. Vacío en su interior, luchando sin descanso por la confirmación externa y el reconocimiento superficial de su personalidad, constituye el contenido más apropiado para el movimiento vacío, infinito y en última instancia sin sentido, de la explotación capitalista. Esto tiene un lado oscuro y terrible. Si el narcisista no logra satisfacer las exigencias de la sociedad, tiende a emprender acciones sustitutivas que le permitan desplegar la energía que propulsa su auto-referencialidad. La forma más destructiva de esta deriva es sin duda el ataque asesino indiscriminado, en que la megalomanía narcisista se realiza a través de la autodestrucción y la destrucción de los demás.

Debe quedar claro que estar bien adaptado a una sociedad enferma no puede ser un signo de buena salud mental. Sin embargo, la abolición de la forma-sujeto narcisista no es posible en las condiciones actuales. Una vida al margen de la auto-regulación narcisista tendría una forma completamente diferente: sin obsesión por el trabajo, sin estrés de competición y de rendimiento, sin necesidad de ser un luchador solitario y sin la presión de auto-expresarse y auto-afirmarse continuamente. Mientras prevalezcan estas limitaciones no estarán dadas las condiciones para el desarrollo de individuos sociales libres más allá de la subjetividad mercantil. La esperanza reside en reconocer que nosotros, como seres humanos, somos seres genéricos que requieren vínculos diversos, y no simples relaciones unidimensionales. Los requisitos materiales para ello están presentes desde hace mucho tiempo en nuestro mundo, que se caracteriza por la sobre-producción; sin embargo, para llegar a ello no podemos dejar que la socialización transcurra dentro de un proceso inconsciente de explotación valorizadora, proceso al que nos enfrentamos como una fatalidad y que, por nuestra parte, ejecutamos y reproducimos a diario. Este proceso se está volviendo cada vez más disfuncional, pero esto por desgracia no significa que nos estemos dirigiendo automáticamente hacia una sociedad liberada. No tenemos ninguna garantía de que sea posible revertir el proceso social destructivo y reemplazarlo por una socialización humana; sin embargo la crítica radical de la forma del sujeto en el capitalismo, de su lógica y su dinámica psicosocial interna, es un primer paso necesario en esa dirección.


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Relacionados:

La sociedad autófaga. Capitalismo, desmesura y autodestrucción - Anselm Jappe (2019)

Narcisismo individual y social. Capítulo 4 de El corazón del hombre. Su potencia para el bien y para el mal  - Erich Fromm (1964)

Introducción del narcisismo - Sigmund Freud (1914)

domingo, 13 de junio de 2021

Revista Salamandra 23-24 (o el surrealismo contra el Capital y su psiquiatría)

Grupo Surrealista de Madrid
Junio 2021

Salió una nueva revista Salamandra, órgano difusor del Grupo Surrealista de Madrid.

Saludos a todos y cada uno de ellos!!!

Manual de prestidigitación para la SALAMANDRA 23-24

Si usted odia el fin del mundo, amará Salamandra.

Si usted ama el fin del mundo, amará Salamandra.

Si usted niega, teme, desdeña, esquiva, olvida o acepta mansamente el fin del mundo, ignorará Salamandra, la revista más inactual, esporádica, desesperada y utopista del mundo.

Tanto, tanto, que se permite el lujo de (casi) obviar olímpicamente a la bicha, aunque no (del todo) a sus circunstancias. Que son las del fin del mundo, antes, ahora, después. Y el principio tal vez del que deseamos y soñamos.

¿Qué quiere decir todo esto?

Que la regularidad no es nuestro fuerte. Vaya descubrimiento. Pero tampoco lo es la anomia disolvente que nos rodea, ni la resignación ante un orden de cosas que nada mejora con el paso del tiempo sino todo lo contrario. La exaltación de la vida en aquello que tiene y tendrá todavía y siempre de irreductible, y la negación incondicional de todo aquello que pretende negarla, falsificarla y oprimirla, nos dejan descansar todo lo que la pereza decida pero nunca jamás abandonar la partida ni reconocer la derrota, mientras que no perdamos las flechas del deseo, y nos siga habitando el dios negro de la poesía, el amor y la libertad.

Dicho de otro modo: desde finales del año 2014, fecha de la publicación del penúltimo número 21-22 de Salamandra, hasta hoy, el Grupo surrealista de Madrid ha mantenido una actividad tan intermitente como intensa que consciente y explícitamente ha apostado por la participación de lo común y en lo común, acercando y compartiendo las investigaciones y experiencias surrealistas al mayor número posible de conocidos y desconocidos, consecuencia lógica y deseo electivo de la mejor herencia y rescoldo del 15M que ya destacábamos en 2014: la «apertura, empatía y colaboración con todas las personas, de muy distintas procedencias, tendencias y trayectorias, que se han reconocido en la pasión de un mismo rechazo». Pero la consecuencia inevitable vuelve a ser la suspensión de la revista por un tiempo indeterminado, hasta el punto de que se podría pensar que ha desaparecido. No es así: simplemente cada número se conforma y sale a la luz cuando es estrictamente necesario, es decir, cuando parece oportuno y fructífero para quien sea, para nadie y para cualquiera, para lo desconocido.

Y bien, el momento llegó…en 2020, pero también la danza de la muerte que viene de tan lejos y pretende perpetuarse en la eternidad del artificio. Así la revista se paralizó como todo lo demás, aunque no la voluntad de retomar su pulso allí donde lo habíamos dejado. Y el resultado es este flamante e intratable número 23-24, que sin falsas modestias, vergüenzas y miedos-al-qué-dirán alcanza con toda la intemperancia más excesiva, irresponsable y escandalosa las 464 páginas, pues lo que no mata engorda. ¿O era que te hacía más fuerte? En cualquier caso, 464 páginas repletas de críticas, análisis, debates colectivos, invectivas, soflamas y declaraciones de guerra contra el coma inducido, mitos y visiones para forzar la mano del destino, juegos y experiencias del comunismo del genio y de la exterioridad para que lo sensible no muera ni se momifique, utopías proféticas y a la pata llana, documentos verídicos del Laboratorio de lo Imaginario que demuestran que la creatividad existe, la poesía por otros medios y los poemas, y las reseñas de los libros más insidiosos jamás publicados.

Y absolutamente nada del monotema que es la madre de todas las crisis y colapsos porque a su vez es el producto de todos ellos, ya que hemos tomado la (arriesgada y discutible) decisión de mantener el sumario previsto en 2020. Una única excepción: el Aviso al Lector que, entre otras cosas, argumenta tal apuesta, y esboza algunas consideraciones, nada concluyentes y sí muy parciales y dubitativas como es propio de esta época falsificada y descompuesta, sobre la naturaleza, el significado y las implicaciones e interrogantes de la pandemia, y sobre las respuestas, solidaridades y acciones que tendremos que reinventar y decidir para poner coto, desarbolar y ahuyentar lo invivible.

¿Por qué se ha tomado esta decisión? Porque consideramos que la crisis actual no invalida, sino más bien todo lo contrario, la gran mayoría de las reflexiones críticas y experiencias vivificadoras de Salamandra. Que se nos entienda bien: a pesar de las apariencias y de lo que algunos puedan sospechar, la megalomanía tampoco es nuestro fuerte. Bajo ningún concepto se nos pasa por la cabeza que ya hemos dicho todo lo que hay que decir, y que por tanto la realidad no nos afecta ni impone su agenda imprevisible. ¿Pero es justamente tan imprevisible como se quiere hacer creer? ¿No se sabía, no se había advertido, no habíamos escrito unos y otros, que la demencia industrial, el antropocentrismo ciego, el odio a la Naturaleza no nos preparaba sino su desquite? ¿Y que la dominación genera, inventa, sobredimensiona y manipula cualquier excusa para redoblar su yugo? Porque lo excepcional no es la pandemia ni el confinamiento, sino el Estado de Excepción permanente que lo hace posible y lo utiliza a su antojo.

Es en este sentido que se ha decidido mantener el sumario como si no hubiera pasado nada…porque siempre pasa lo mismo, aunque sea corregido y aumentado. Basta repasar las secciones de esta Salamandra para calibrar una afirmación que esbozamos sin arrogancia alguna, y sin pretender llevar la razón ni acertar en todo o en parte: colapso, respuestas al colapso, revolución y/o autonomía, mercantilización del inconsciente y resistencia del mismo, comunismo del genio, creatividad y poesía hecha por todos y cada uno más allá y más acá del espectáculo, la razón y de la locura, defensa e ilustración del amor loco y del erotismo polimorfo, vida sensible: la realidad material e imaginaria, y la subjetividad individual y comunal, que cara a cara se construyen y destruyen a cada instante. Y denuncia, rechazo y combate total contra la mediación tecnológica, el borrado de la realidad material y su sustitución por la virtual, la compartimentación afectiva y la abolición de cualquier rastro de vida privada que se pretende como cambio civilizatorio a mayor gloria, y como última tabla de salvación, del capital que se desangra y mengua sin dejar de destruir todo lo que le rodea.

Por eso esta revista quiere ser una testificación contra el fetichismo de la no-realidad, y por la afirmación de una visión y una práctica del mundo que se atreve a plantear alternativas y soluciones, por muy modestas que sean, en una coyuntura que no solo exige ejercer la crítica sino experimentar y ofrecer lo posible e imposible. Antes del coronavirus, mientras se desata su letargo de asepsia y aislamiento, después de la plaga aun peor que sin duda le sucederá.

Pero una vez más serán todas aquellas y aquellos que decidan aventurarse en su larga y sazonada lectura los que decidirán si nos hemos siquiera acercado a tales objetivos, los únicos que valen la pena precisamente por su misma desmesura.

Y nos daremos por más que satisfechos si hay quienes aprecian y comparten, en la medida y manera que sea, la lucha mental que impregna sus páginas, la apelación pasional a empuñar vez más la espada.

Sumario:

Del comunismo del genio al genio de lo común: Jornadas experimentales sobre los juegos surrealistas y la vida onírica en el Ateneo Nosaltres – Barraca de las Maravillas en la V Edición de las Jornadas de Arte y Creatividad Anarquistas de 2019 – Acciones callejeras en Madrid y Cádiz.
Crisis de civilización, colapso y utopía – Fuga de la revolución, revolución de la fuga – Más Realidad – El incendio interior: sueño y mercancía – Laboratorio de lo imaginario – El amor loco erótico, el eros locamente enamorado – Locura, automatismo, lenguaje – Poemas – Reseñas.
Contingencia e insumisión de la exterioridad: Debates y apuntes para un conocimiento salvaje del afuera.

Índice completo y Aviso al Lector:

https://gruposurrealistademadrid.org/.../salam23-24.pdf

Capitalismo omnipresente – Los Amigos de la Negación:

https://drive.google.com/file/d/1B9owV9YyXdaDmUTx9BYObI2D5HIB8Kou/view

miércoles, 26 de mayo de 2021

Duras lecciones para budistas comprometidos

BUREAU OF PUBLIC SECRETS (Página de Ken Knabb)
Berkeley-EE.UU., octubre de 1993
¿Sólo has aprendido de los que te admiraron, te trataron con ternura y te cedieron el paso?
¿No has aprendido grandes lecciones de los que te rechazan y se oponen a ti? ¿o de los que te desprecian o disputan contigo?

—Whitman, “Lecciones más duras”

En medio de la guerra de Vietnam, Thich Nhat Hanh y algunos otros monjes, monjas y seglares budistas rompieron con 2.500 años de tradición apolítica budista y fundaron la orden Tiep Hien en un intento de poner en relación la ética budista y la práctica de la meditación con temas sociales contemporáneos. Los miembros de la orden organizaron manifestaciones contra la guerra, apoyo clandestino a los prófugos y varios proyectos de socorro y servicio social. Aunque el movimiento fue pronto aplastado en Vietnam, Nhat Hanh ha llevado a cabo actividades similares desde el exilio en Francia, y el “budismo socialmente comprometido” se ha extendido a los budistas de todo el mundo. Una de sus principales expresiones en Occidente, la Buddhist Peace Fellowship (Asociación Budista para la Paz), define su propósito como un intento de “llevar la perspectiva budista a los movimientos contemporáneos por la paz, la defensa del medio ambiente y la acción social” y de “plantear los temas de la paz, el entorno, el feminismo y la justicia social entre los budistas occidentales”.

El surgimiento del budismo comprometido es un desarrollo saludable. A pesar de las tonterías que el budismo comparte con las demás religiones (superstición, jerarquía, machismo, complicidad con el orden establecido), siempre ha tenido un núcleo de entendimiento genuino basado en la práctica de la meditación. Es este núcleo vital, junto con su carencia de dogmas obligatorios característicios de las religiones occidentales, lo que hizo posible que se hiciese popular incluso en los medios más sofisticados de otras culturas. Las personas comprometidas en movimientos de cambio social pueden aprender del nivel de conciencia, la ecuanimidad y la autodisciplina fomentadas por la práctica budista; y los budistas apolíticos pueden ciertamente hacerlo de enfrentarse a cuestiones sociales.

Hasta ahora, sin embargo, la conciencia social de los budistas comprometidos ha seguido siendo extremadamente limitada. Aunque han empezado a reconocer ciertas realidades sociales manifiestas, demuestran entender poco sobre sus causas y soluciones posibles. Para algunos, el compromiso social simplemente entraña algún tipo de trabajo caritativo voluntario. Otros, siguiendo tal vez las observaciones de Nhat Hanh sobre la producción de armas o el hambre en el Tercer Mundo, deciden no comer carne o no apoyar ni trabajar para las compañías que producen armas. Tales gestos pueden ser personalmente significativos, pero su efecto real sobre las crisis globales es despreciable. Si se permite que millones de personas del Tercer Mundo pasen hambre no es porque no haya suficiente comida para distribuir, sino porque no resulta provechoso dar de comer a gente que no tiene dinero. Y mientras pueda hacerse gran cantidad de él produciendo armas o destruyendo el entorno, alguien lo hará a pesar de las apelaciones morales a la buena voluntad de la gente. Aunque algunas personas conscientes se nieguen a hacerlo, una multitud se disputará la ocasión de hacerlo en su lugar.

Otros, percibiendo que tales gestos individuales no bastan, se han aventurado en actividades más “políticas”. Pero generalmente se han limitado a secundar a asociaciones por la paz, la ecología y a otros grupos llamados progresistas ya existentes, cuyas tácticas y planteamientos son por su parte muy limitados. Con muy pocas excepciones, estos grupos dan por supuesto el sistema social actual y simplemente maniobran dentro de él en favor de su tema específico, con frecuencia a expensas de otros asuntos. Como escribieron los situacionistas: “Las oposiciones fragmentarias son como las ruedas dentadas: se engranan unas en otras y hacen funcionar la máquina — la máquina del espectáculo, la máquina del poder”.

Algunos budistas comprometidos se dan cuenta de que es preciso ir más allá del sistema actual; pero al no comprender su atrincheramiento y su naturaleza autoperpetuadora, creen poder transformarlo apacible y gradualmente desde dentro, incurriendo entonces en continuas contradicciones. Uno de los preceptos de Tiep Hien dice: “No poseas nada que pertenezca a otros. Respeta la propiedad de los demás, pero no permitas que se enriquezcan con el sufrimiento humano o el de otros seres”. ¿Cómo impedir la explotación del sufrimiento si se “respeta” la propiedad que lo encarna? ¿Y qué pasa si los propietarios no renuncian pacíficamente a ella?

Si los budistas comprometidos no se han opuesto explícitamente al sistema socioeconómico y se han limitado a tratar de aliviar algunos de sus peores efectos, es por dos razones. En primer lugar, no tienen claro de qué se trata. Como son alérgicos a todo análisis que parezca “divisionista”, apenas aspiran a entender un sistema basado en la división de clases y en implacables conflictos de intereses. Como casi todos, simplemente se han tragado la versión oficial de la realidad, según la cual el colapso de los regímenes capitalistas de estado estalinistas en Rusia y en Europa del Este demuestra supuestamente la inevitabilidad de la forma de capitalismo occidental..

En segundo lugar, como el movimiento pacifista en general, han adoptado la idea de que la “violencia” es lo único que debe evitarse a toda costa. Esta actitud no sólo es simplista, sino también hipócrita: ellos confían tácitamente en todo tipo de violencias de estado (ejércitos, policía, cárceles) para proteger a sus personas queridas y sus posesiones, y seguro no se someterían pasivamente a muchas de las condiciones contra las que reprochan a otros rebelarse. El pacifismo acaba siendo en la práctica más tolerante con el orden dominante que con sus oponentes. Los mismos organizadores que rechazan a cualquier participante que pueda echar a perder la pureza de sus manifestaciones no violentas se jactan a menudo de haber desarrollado acuerdos amistosos con la policía. No resulta extraño que los disidentes que han tenido experiencias diferentes con la policía no estén demasiado impresionados con esta suerte de “perspectiva budista”.

Es cierto que muchas formas de lucha violenta, como el terrorismo y los golpes minoritarios, son inconsistentes con el tipo de organización abierta y participativa necesaria para crear una sociedad global genuinamente liberada. Una revolución antijerárquica sólo puede ser llevada a cabo por la gente en su conjunto, no por un grupo que supuestamente actúe en su nombre, y esta aplastante mayoría no necesitaría la violencia más que para neutralizar algunas bolsas de la minoría dominante que ésta tratase de mantener violentamente en su poder. Pero todo cambio social significativo envuelve inevitablemente algo de violencia. Parece más sensato admitir este hecho y simplemente esfozarse por minimizar la violencia tanto como sea posible.

Este dogmatismo antiviolencia va de lo sospechoso a lo absurdo cuando se opone también a toda forma de “violencia espiritual”. Por supuesto, no hay nada malo en intentar actuar “sin furia en el corazón” y en tratar de evitar verse atrapados por el odio y la venganza inútiles; pero en la práctica, este ideal sólo sirve a menudo como excusa para reprimir prácticamente todo análisis o crítica incisivos etiquetándolos de “furiosos” o de “intelectualmente arrogantes”. Partiendo de su (correcta) impresión de quiebra del izquierdismo tradicional, los budistas comprometidos han resuelto que toda táctica “confrontacional” y toda teoría “divisora” están mal aconsejadas y son irrelevantes. Como esta actitud equivale a ignorar prácticamente toda la historia de las luchas sociales, muchas experiencias exquisitamente sugestivas siguen siendo para ellos un libro cerrado (los experimentos anarquistas de organización social durante la revolución española de 1936, por ejemplo, o las tácticas situacionistas que provocaron la revuelta de mayo del 68 en Francia), y no les queda más que “compartir” las simplezas new-age más inocuas y tratar de fomentar el interés en las más tibias “acciones”, con el denominador común más bajo.

Resulta irónico que personas capaces de apreciar las anécdotas clásicas del Zen no vean que estas agudas tácticas para despertar la conciencia pueden ser también adecuadas en otros terrenos. A pesar de las diferencias obvias, hay interesantes analogías entre los métodos situacionistas y el Zen: ambos insisten en la realización práctica de sus ideas, y no en el mero asentimiento a una doctrina; ambos utilizan medios drásticos, como rechazar el diálogo inútil, y se niegan a ofrecer “alternativas positivas” de confección para tirar del tapete de las disposiciones habituales; ambos son por tanto previsiblemente acusados de “negatividad”.

Una de las viejas sentencias Zen dice: Si encuentras a un Buda, mátalo. ¿Han “matado” los budistas comprometidos a Thich Nhat Hanh en sus mentes o están todavía apegados a su imagen, fascinados por su misterioso conocimiento, consumiendo pasivamente sus obras y aceptando acríticamente sus puntos de vista? Nhat Hanh puede ser una persona excelente; sus escritos pueden inspirarnos e iluminarnos en ciertos aspectos. Pero su análisis social es ingenuo. Si parece ligeramente radical es sólo por contraste con la ingenuidad política aún mayor de la mayoría de los budistas. A muchos de sus admiradores puede extrañarles, quizás incluso indignarles, que alguien tenga el descaro de criticar a una persona tan santa, y tratarán de rechazar este panfleto encasillándolo como un tipo extraño de “ideología izquierdista furiosa” y asumiendo (incorrectamente) que está escrito por alguien sin experiencia en meditación budista.

Otros pueden conceder que algunos de estos puntos son bastante ciertos, pero preguntarán: “¿Tienes alguna alternativa constructiva práctica o sólo estás criticando? ¿Qué sugieres que hagamos?” No es preciso ser arquitecto para señalar las goteras. Si una crítica consigue que algunas personas se detengan y piensen para ver más allá de alguna ilusión, y quizás provoque también en ellas el deseo de vivir nuevas aventuras por su cuenta, ya ha tenido un efecto práctico. ¿Cuántas “acciones” consiguen esto?

En cuanto a lo que debes hacer, lo más importante es dejar de confiar en otros para que te lo digan. Es mejor cometer tus propios errores que seguir al líder espiritualmente más sabio o políticamente más correcto. No sólo es más interesante, sino que normalmente es también más efectivo llevar a cabo tus propios experimentos, aunque sean pequeños, que ser una cifra en un regimiento de cifras. Todas las jerarquías tienen que ser contestadas, pero el efecto más liberador procede a menudo de desafiar aquellas en las que estás más implicado.

Uno de los graffiti de mayo de 1968 decía: Sed realistas, pedid lo imposible. Las “alternativas constructivas” en el contexto del orden social actual son cuando menos limitadas, temporales y ambiguas; tienden a ser cooptadas y se convierten en parte del problema. Podemos estar obligados a tratar determinados temas urgentes como la guerra o las amenazas medioambientales, pero si aceptamos hacerlo en los términos del sistema y nos limitamos a reaccionar simplemente a cada nuevo desastre producido por él, nunca lo superaremos. En última instancia sólo podemos resolver las cuestiones de supervivencia negándonos a ser chantajeados por ellos, yendo enérgicamente más allá para desafiar toda la organización social anacrónica de la vida. Los movimientos que se limitan a protestas defensivas y serviles no alcanzarán siquiera las despreciables metas de supervivencia previstas para ellos.
 
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Nota de LP (Quito, mayo 2021): Ser espiritual no significa ser religioso ni tampoco no indignarse, no cabrearse, no decir y no actuar, cuando sea necesario. Espiritualidad y Combate no son contrarios, son complementarios:
«Hoy el opio del pueblo es lo que podemos llamar “neoespiritualidad”: es la religión a escala del individuo, práctica del todo compatible y funcional con la alienación neoliberal, moda occidental del desapego y los astros que apaga la indignación colectiva en un pseudo-pacifismo individualista y pasivo, que lejos de luchar por mejores condiciones sociales, se evade en respiraciones ceremoniales, frecuencias metafísicas y promesas de etéreo bienestar. Conserva el carácter dogmático y fundamentalista de la religión. Quien se le opone es juzgado como alguien “prejuicioso” que “no ha comprendido” su práctica ni su mensaje. La energía es real, pero su función no es mística y el "poder" que se le atribuye no tiene ningún sustento probado.
Son solo cuestiones de “fe”.
Como leí por ahí: "De algún lado salen los gatos de moda"...»
(Tomado del muro de Facebook de una compañera)

Espiritualidad y Combate. Entrevista a Marcello Tarí*

Tomado de Artillería Inmanente
20 de mayo de 2021

"Nuestras amistades nos hacen libres"

«Menos filosofía, más espiritualidad; menos palabrería, más experiencias; menos voluntad de poder, más escucha. Así que, «ama y haz lo que quieras». [...]

Espiritualidad y combate es el tema en torno al cual Mario Tronti y yo hemos trabajado este último año, así que es una buena pregunta para mí. Empezaría con una paráfrasis de Marx: «La condición existencial y espiritual determina la conciencia». La frase original marxiana hablaba de la «condición social», pero creo que no es suficiente porque lleva a pensar que, si cambiamos las condiciones externas, es decir, las estructuras económicas y políticas, todo irá bien. La razón y el corazón están así separados. Éste ha sido el camino de la revolución marxista clásica, en Rusia y en otros lugares. Todas han sido derrotadas. Además, hoy el capitalismo coloniza nuestras almas y la subjetividad es una mercancía como cualquier otra. «Vivir» es un campo de batalla.

El cómo es una praxis, una praxis existencial fundada en una creencia. Y este cómo está también y fundamentalmente conectado a la parusía, a la promesa mesiánica de liberación total: es el cómo te comportas ahora el que realiza el cumplimiento escatológico. No «¡espera y verás!», sino ahora tienes que saber cómo vivir en el reino y hacerlo crecer en este mundo. Este modo de vivir del cristianismo temprano es una negación total de la típica actitud izquierdista que mencionas. También podemos pensar en la imagen de Benjamin sobre el tiempo-ahora mesiánico: «Porque en él cada segundo era la pequeña puerta por la que podía entrar el mesías». Como dice Tronti, hay que estar siempre preparados, organizados para este momento, es decir: hay que tener un modo de vida que sea capaz de hacer esto, de mantener esa pequeña puerta abierta. Y este camino es el cómo que procede de la fe.

La fe quiere una metánoia, una conversión, que significa un cambio radical en el modo de pensar y vivir que nos lleva más allá (metá). Por lo tanto, la conversión significa hoy también una crítica de la civilización, no sólo una crítica social. Una crítica que incluye a mi Ego como productor y no sólo como producto de esta civilización. Simone Weil escribió en La gravedad y la gracia: «La realidad del mundo está hecha por nosotros, con nuestro apego». Por eso la pobreza, como escribí en las primeras páginas del libro, es la forma de nuestra libertad. Para ir más allá de nosotros mismos.»

Leer entrevista completa

*  Marcello Tarì es un investigador independiente nacido en Italia. Especialista en la Italia política y autónoma de los años 70, ha publicado Movimenti del Ingovernabile. Dai Controvertici alle metropolitane (2007) y Il ghiaccio era sottile. Per una storia dell’autonomia (2011), además de haber participado en la obra colectiva Gli autonomi. Le teorie, le lotte, la storia (2007). [Tomado de Fractal]

viernes, 21 de mayo de 2021

Un poco de locura proletaria desde la actual revuelta en Colombia

 «He visto a mucha gente publicando esto:

"Y si sacamos de las marchas a ese poco de Hijueputas que sólo bajan a emborracharse..??
Que se vayan a beber a la mierda que no aportan nada bueno en el PARO..!"
 
Qué cosa con esta gente de pensamientos vagos.... los habitantes de la calle apoyan el paro, si te das el tiempo de hablar con ell@s te vas a dar cuenta que tienen tanta o más elocuencia de la que podrías tener, su enfermedad no les impide pensar, estar en contra del gobierno corrupto... tener los mismos ideales que tienes... lo que me da tristeza es que al creernos los sanos, los que tenemos derecho a salir a protestar, los que tenemos la razón, nos hace más y mas apáticos. somos muchos, de todas las clases, con cualquier tipo de circunstancias, pero ahí estamos haciendo la lucha, le agradezco al alcohólico que pudo darnos al menos un momento de sobriedad para apoyar nuestros mismos intereses, al bazuquero, al marihuanero, al que fuma cigarrillo, al adicto al dulce, al depresivo.... etc.... déjense de bobadas, ¿qué creen que sólo ustedes actúan desde su sobriedad? la locura, el desorden y el caos también intervienen y con mucha más resistencia!!!!!
 
 
(Tomado del muro de Facebook de una compañera de esa región actualmente en revuelta)
 
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«Acá pasaba lo mismo, muchos anarcos primera línea despotricaban contra los que salían a tomar a la calle sin comprender que la revuelta al mismo tiempo que un enfrentamiento con la policía también es una instancia de socialización proletaria, así como se crean espacios de combate también se instauran espacios espontáneos de socialización, la moralina de algunos es puro fetichismo militante.» 
 
(Comentario de un compañero de la región chilena)
 
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«Sobre los socialistas "sanos" y el dogmatismo reaccionario de algunos "izquierdistas"»
 
«El proletariado bajo la determinación de la enfermedad es el proletariado revolucionario»
 
«La enfermedad es la necesidad amplia que produce su propio complemento que es la revolución. Por lo tanto, los enfermos son en sí y sufriendo conscientemente para sí la clase revolucionaria. La lucha de clases representa el proceso vital mismo y produce como único valor de uso del futuro la revolución.» 
 
(Colectivo Socialista de Pacientes - SPK. Hacer de la enfermedad un arma. Alemania, 1972)
 

viernes, 16 de abril de 2021

Breve psicología de masas del triunfo electoral del banquero Lasso en la hacienda Ecuador

El banquero ladrón del feriado bancario de 1999 y apoyador de la brutal represión estatal de la revuelta de octubre de 2019, Guillermo Lasso, fue elegido democráticamente como nuevo presidente de esta hacienda capitalista llamada Ecuador, el pasado domingo 11 de abril del 2021. Si bien el porcentaje del ausentismo electoral y del voto nulo fueron "récord"[*] y el porcentaje de Arauz fue considerable, las masas votaron mayoritariamente por Lasso el banquero, el burgués, el explotador, el enemigo de clase, más por trauma y odio al correísmo (gobierno explotador, corrupto y represor, igual que todo gobierno) que por el programa político del candidato de la derecha empresarial tradicional. Las masas de este país, pues, sufren -¿o gozan?- de amnesia histórica (tanto del feriado bancario de 1999 como de la revuelta de octubre de 2019); quieren trabajar y trabajar para consumir hasta morir (aunque hacer esto ahora sea objetivamente más difícil, dado el alto índice de desempleo y subempleo existente); odian a su antiguo amo, patrón y padre autoritario (Correa, el "socialista del siglo XXI" igual de ladrón, mentiroso y represor que cualquier otro capitalista en el poder), pero en cambio quieren un nuevo amo, patrón y padre autoritario (Lasso, el banquero ladrón, socio de la mafia socialcristiana, neoliberal y proimperialista); y también quieren ser como él o al menos parecérsele, porque es "trabajador, emprendedor y exitoso" y porque busca "la paz social y el progreso". En fin, dado que "el Estado es el resumen oficial de la sociedad" (Marx, carta a Pavel Annenkov) y no un ente separado de ella, psicosocialmente hablando el triunfo de Lasso en estas tierras representa el lado esquizofrénico y masoquista del deseo gregario en un contexto predominantemente contrarrevolucionario y, más concretamente, de crisis, pandemia y contra-revuelta. (Este tipo de contexto es, de hecho, la base material que explica el porqué de este tipo de psicología de masas.) O también, representa los azotes de la dictadura burguesa llamada democracia resonando sobre las espaldas de la clase trabajadora derrotada y ciudadanizada, domesticada, con patriótico y religioso autoflagelo incluido, tal como en una procesión de semana santa. Por cierto, en las masas está incluida -aunque lo niegue- la mal llamada "clase media", que en realidad es clase trabajadora con título profesional, con empleo pero que vive a punta de crédito y deudas, imbuida de arribismo, conservadurismo, esquizofrenia tapiñada y siglos de colonialidad. Así de enferma se encuentra la sociedad capitalista en esta parcela del planeta: la democracia en la cual las masas este domingo acaban de elegir como su presidente a un banquero que ya les robó y les dejó en la calle años atrás, es la misma democracia en la cual hace apenas más de un mes se dio la masacre dentro de las cárceles (lumpenproletarios matándose entre sí por orden de sus lumpenburgueses) y sus videos gore circulando en redes sociales junto con comentarios fascistas por parte de ciudadanos de bien (quienes de seguro también votaron por Lasso).

 ¿Será que las masas reaccionan con una nueva revuelta cuando el banquero las haga más mierda otra vez, a punta de privatizaciones, flexibilizaciones, paquetazos y hasta con nuevo feriado bancario y nueva oleada migratoria al extranjero? ¿A punta de terror de Estado cuando estallen nuevas protestas en las calles? (¿O será que desearán incluso algo peor, como una dictadura militar, tal como hace dos años lo desearon las masas en Brasil, por lo cual -entre otras razones- ganó democráticamente Bolsonaro? Cuidado con el lado perverso del deseo gregario...) Medidas antiproletarias todas éstas que no dependen de la ideología y la política económica de tal o cual gobierno en particular, sino que es lo que la actual crisis capitalista internacional le exige hacer a todo gobierno en general (si hubiese ganado Arauz, tarde o temprano tendría que hacer lo mismo, como lo hizo Correa). Pero la respuesta proletaria contra tales medidas también existe, como lo demostraron las revueltas del 2019. Y el FMI prevé una nueva oleada internacional de estallidos sociales para el 2022. Entonces ¿Octubre volverá, y recargado? Hasta que eso pase -si es que pasa-, a las masas nos toca seguir sobreviviendo en cada vez peores condiciones, tanto material como psíquicamente hablando. (Esto es más realista que una "ofensiva popular contra el neoliberalismo", como salieron a decir algunas organizaciones de izquierda no electoral el mismo domingo.) Pero aun así, este domingo las masas votaron por el banquero Lasso, como diciendo "te odio Correa y me vengo de tí simbólicamente votando por Lasso" y, al mismo tiempo, "pegue no más, patroncito", mejor dicho, "robe no más, banquerito" (los bancos nos roban todos los días en cada transacción), siga no más robando y gobernando (Lasso ha sido parte del gobierno de Mahuad y de Moreno), como si les “valiera verga” la vida o como si quisieran morirse de una vez (de coronavirus, de depresión o de hambre, pero morirse) o en, su defecto, creyendo que un banquero puede ser “Papá Noel” o “Jesucristo, Nuestro Salvador”… Asesinato simbólico del padre, síndrome de abandono, complejo de Electra, síndrome de Estocolmo, esquizofrenia, masoquismo, pulsión de muerte, deseo enajenado, idealización y paternalismo/clientelismo en un solo acto masivo, mejor dicho, de rebaño... Siga no más robando y pegando estos cuatro años siguientes, “taita amo patrón” Lasso, hasta que, como cuando se vira la tortilla, después de que el presidente banquero haya robado millones y millones de dólares a costa del trabajo ajeno y el sufrimiento de millones y millones de trabajadores y sus familias -creer que no lo va a hacer es como pedirle a la araña que no se coma a las moscas-, la misma gente ya no lo soporte en su bolsillo, su barriga, su garganta y su cabeza. Porque algún rato la explotación y la opresión es algo que se siente en el cuerpo (social) y éste reacciona. La historia reciente -feriado bancario de 1999 y revuelta proletaria del 2000- nos dice que ese es un escenario posible, por aquello de que "la historia se repite dos veces: una como tragedia y otra como farsa" (Marx, El 18 Brumario de Luis Bonaparte), o viceversa. Al parecer, "la pedagogía de la praxis" de las masas también incluye aquello de que "la letra con sangre entra", y en varios "rounds" o ciclos históricos. Así como también incluye la necesaria autocrítica despiadada, como el presente texto.

 No idealicemos, romanticemos, infantilicemos ni victimicemos al proletariado o al "pueblo". Las masas también se equivocan y aprenden de los errores, en carne propia y con cabeza propia, así sea después de muchos años o varias generaciones. Se equivocaron al sentarse a negociar en la revuelta de octubre de 2019 y se equivocaron al participar en elecciones presidenciales este año. Y esto es algo que hay que asumirlo y "trabajarlo", criticarlo y superarlo, asimismo en carne propia y con cabeza propia. Negarlo sólo reproduce y prolonga el problema de fondo: la capacidad de autoemancipación de las masas proletarias -que no en vano son la aplastante mayoría de la sociedad- boicoteada por su propia capacidad de autoenajenación y auto-opresión, en determinadas condiciones materiales históricas y sociales. Problema cuyas condiciones son detentadas y ejercidas por la burguesía en tanto clase dominante, porque debajo de sí tiene una clase dominada que le permite ser tal. Como en toda relación de poder, si hay un dominante es porque hay un dominado. Si hay un explotador es porque hay un explotado. Por eso mismo, donde hay dominación hay resistencia, donde hay explotación hay conflicto, donde hay miseria hay rebelión. Los dos polos de esta conflictiva relación de clase se implican, se reproducen y dependen mutuamente. Capital y Trabajo, y sus personificaciones sociales: burguesía y proletariado, conforman una unidad o totalidad social concreta, histórica y cotidiana, como en la relación amo-esclavo. (Relación que, políticamente y sobre todo en coyunturas electorales, se traduce en una bidireccional e insana relación paternalista/clientelar. Ejemplo concreto: el banquero Lasso ofreciendo trabajo y regalando alimentos en barrios populares y comunidades indígenas, a cambio de votos. Así como también hubo, por el contrario, unos pocos barrios y comunidades que lo rechazaron incluso a piedrazos.) Por lo tanto, no se puede abolir el uno sin abolir el otro y, más concretamente, no se trata de "liberar al Trabajo" sino de liberarse del Trabajo para liberarse del Capital y del Estado. Por lo tanto, la revolución social no consiste en "la toma del poder" ni en "la autogestión" de la sociedad capitalista por parte del proletariado o la clase trabajadora, sino, por el contrario, en la autoabolición del proletariado, entendido como la contradicción viviente que sostiene y motoriza a toda esta sociedad burguesa. Porque la lucha de clases es el motor dialéctico del desarrollo, la crisis, la reestructuración y también de la posible destrucción/superación revolucionaria del capitalismo. Y, sobre todo, porque abolido el esclavo -el proletariado-, abolido el amo -la burguesía-; es decir, porque así quedaría abolida la relación de clase y, sobre esta base pero de manera inseparable, quedaría abolida también toda otra forma de opresión y explotación actual (de sexo, género, "raza", nacionalidad, edad, especie, etc.). Lo cual implica y exige necesariamente -junto con la abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción y distribución, de la producción mercantil y del Estado- la autocrítica y autotransformación integral de la humanidad proletarizada en el sinuoso y tortuoso camino de la lucha por sus necesidades materiales y vitales contra las necesidades fetichistas y psicópatas de explotación y acumulación por parte del Capital y su Estado; esto es, la autocrítica y la autotransformacion del -heterogéneo y dividido- proletariado al calor de la misma lucha de clases y la revolución social. Sin lo cual, no es posible su autoemancipación y su autoabolición, es decir no es posible la revolución. Este tipo de autocrítica es, de hecho, parte de no idealizar y no victimizar al proletariado, sino de recordarnos que somos responsables y capaces de nuestra propia emancipación, así esto nos "cueste" generaciones.

 Entonces, que el catastrófico desarrollo del capitalismo y la lucha de clases real hagan lo que tengan que hacer, para ver si así las masas proletarias dejan de pelear por los intereses de sus patrones y amos de derecha y de izquierda por igual, dejando a la par de creer en salvadores y representantes de todo tipo; y empiezan de nuevo a confiar sólo en sus propias fuerzas para producir y controlar sus propias vidas, sin necesidad de Estado ni de mercado, de jefes ni de intermediarios económicos ni políticos, mediante su autoorganización asamblearia y territorial que se haga cargo de, y transforme en la marcha, todos los asuntos de la vida cotidiana de las masas. Las revueltas, insurrecciones y comunas proletarias de hace dos años en todas partes demostraron que esto sí es posible. Reiteramos: sólo el mismo desarrollo catastrófico del capitalismo y la lucha de clases real pueden producir tales condiciones y situaciones. Porque, histórica y estructuralmente hablando, el capitalismo contiene contradicciones mortales y produce su propio sepulturero. Y porque el comunismo no es una ideología ni una utopía, mucho menos ese capitalismo de Estado que fue la URSS y China, sino "el movimiento real que anula y supera el estado de cosas actual" (Marx, La Ideología Alemana), el movimiento práctico que tensiona y subvierte las condiciones existentes. La "conciencia de clase", actuando como fuerza material social, es consecuencia y no causa de ello, contrario a lo que piensan, dicen y hacen las variopintas vanguardias iluminadas y "concientizadoras" de izquierdas, que en realidad también luchan por ser los nuevos representantes, organizadores y jefes de sus "liberados". Por su parte y por el contrario, la autodeterminación y la autorregulación colectiva e individual son características de un organismo social sano -entendiendo por sano lo desalienado o lo libre de alienación-: la comunidad material de los individuos libremente asociados o el comunismo en anarquía; más aún si proviene espontánea, caótica, contradictoria e impuramente del antagonismo, la ruptura y la autoliberación de un organismo social vivo pero putrefacto como lo es este sistema de enajenación, explotación, dominación y muerte. La nueva sociedad sin clases ni Estados sólo puede ser el resultado de este movimiento social de carácter contradictorio e impuro, histórico e internacional, impersonal y anónimo. Decimos impersonal y anónimo, ya que el movimiento revolucionario del proletariado es el movimiento de los nadies y los sin nada que perder que lo queremos todo para disfrutarlo en común porque, a fin de cuentas, "todo es de todos": sí, el proletariado ha producido todo lo que existe y, por tanto, todo debería pertenecerle y ser para su disfrute... Sin duda, todavía estamos lejos de la revolución social que acabe con el capitalismo y la sociedad de clases. Pero, al mismo tiempo y dialécticamente, sólo la lucha de clases real y su devenir es el camino para ello y quien tiene la última palabra. Sí, el proceso y el devenir de la lucha de clases real es lo esencial y lo determinante en la historia. Hasta entonces, a las masas nos toca seguir luchando por la sobrevivencia diaria en cada vez peores condiciones. Lo cual, desde luego, es y será una bomba psicosocial de tiempo cuyo desenlace es incierto.

Nota bene: La única manera de realmente comprender y transformar la realidad es aceptarla tal cual es y no como creemos ni como quisiéramos que fuera. El principio de realidad o de inmanencia es revolucionario, por más que sorprenda, perturbe, escandalice, incomode, moleste, choque y/o duela. (Dos ejemplos: el lado perverso y la fuerza material del deseo gregario, así como también la capacidad de autoemancipación integral de las masas y los individuos.) En este último caso, es un dolor que libera del autoengaño. La psicología de masas, iniciada por el psicoanalista anarquista Otto Gross y el freudomarxista Wilhelm Reich, forma parte de este horizonte-camino revolucionario y, por lo mismo, marginal y a contracorriente, más aún en estos tiempos y en estas tierras. Lo cual, sin embargo, no impide que unos proletarios lo reivindiquemos, lo sostengamos y lo comuniquemos al resto de proletarios -de esta y de nuevas generaciones- para su reflexión, discusión y acción autoemancipatoria. 


Locura Proletaria
Quito, abril de 2021
 

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[*]  Sobre el porcentaje "récord" del voto nulo y del ausentismo en las recientes elecciones presidenciales de la hacienda Ecuador, huelga decir que, si bien es un síntoma de malestar frente a la farsa electoral e incluso frente al orden establecido, no es garantía de que ese malestar se esté (auto)politizando en una dirección revolucionaria, es decir en una dirección comunista y anárquica de masas. Ni siquiera en la revuelta de octubre de 2019 fue así. Peor ahora. Para nada. Las masas siguen luchando a diario por su sobrevivencia material y psíquica en cada vez peores condiciones; pero, al mismo tiempo, siguen creyendo en representantes y salvadores de todo tipo, es decir siguen engordando a su autoenajenación y su auto-opresión en beneficio de la clase dominante. 
Algunos conocidos de izquierdas dicen, con ingenuidad y optimismo, que es decidor, positivo y esperanzador que "un tercio de la población" de esta hacienda capitalista no haya votado por Lasso ni por Arauz... pero igual votó. Incluso dicen que esto es un "rechazo de las elecciones burguesas" y que "el voto nulo se está organizando en los sectores populares". Falso. El voto, aunque sea nulo, sigue siendo voto, el acto democrático y ciudadano por excelencia. El voto nulo no rompe ni desborda las reglas de juego de la dictadura de la burguesía y su Estado llamada democracia; al contrario, las reproduce, en este caso, "desde abajo y a la izquierda". Con y sin voto nulo, con y sin elecciones, el Estado democrático burgués sigue siendo el monopolio de la decisión y la dictadura de los ricos sobre los pobres. 
La realidad aquí y ahora es que, en un contexto de crisis, pandemia y contra-revuelta, el proletariado está derrotado, ciudadanizado, domesticado y sigue brillando por su ausencia en tanto sujeto autónomo, antagonista y revolucionario, por más que haya organizaciones-vanguardias de izquierda que "se saquen la madre" haciendo "trabajo de base" y de "concientización", para llegar a ser sus nuevos "libertadores" y opresores de izquierda, imitando ese capitalismo de Estado del siglo XX mal llamado "comunismo". Porque no se trata de cambiar de amo, sino de dejar de tenerlo, recuperando el control sobre nuestras vidas y las condiciones que las hacen posibles. La emancipación de los trabajadores -mediante la autoorganización, la acción directa, la solidaridad, la insurrección y la comunización- será obra de los propios trabajadores o no será obra de nadie. 
Por lo tanto, no hay que hacerse falsas expectativas con ese "tercio de la población" que democrática y ciudadanamente votó nulo y que no votó, ni mucho menos con los otros dos tercios de la población que democrática y ciudadanamente votaron por el correísta Arauz y por el banquero Lasso -ahora presidente-, por más que choque y duela admitir esta cruda y adversa realidad. Las masas están luchando a diario por la sobrevivencia alienada, no por la revuelta ni menos por la revolución (no en vano Lasso representa al "empleador" que "nos va a dar trabajo"). La revolución está en otra parte y todavía está lejos, por más que hoy sea más necesaria que nunca. Desgarradora contradicción de este período histórico.
Sin embargo, el mismo desarrollo catastrófico del capitalismo y la lucha de clases real harán lo suyo para que ya no lo esté o, al menos, no tanto. En la historia se ha visto situaciones en que los látigos de la contrarrevolución hacen andar a los caballos de la revolución. Una dictadura democrática empresarial como la de Lasso sin duda será contrarrevolucionaria a tope. Y el FMI prevé una nueva oleada internacional de estallidos sociales para el 2022. Pero sólo la lucha de clases tiene la última palabra y, más concretamente, lo que la clase proletaria haga o no por su propia emancipación en tales situaciones. 

miércoles, 24 de marzo de 2021

Sobre Wilhelm Reich en su natalicio

Tomado de Biblioteca Laten Denciosa
San Antonio, Chile, 24 de marzo de 2021

Cartilla de detención de Wilhelm Reich en la penitenciaría de Lewisburg, Pennsilvania, EE.UU.

Un día como hoy nació Wilhelm Reich, médico, psicoanalista y revolucionario de origen austríaco, de quien tenemos varios libros en la biblioteca.

A continuación compartimos un artículo aparecido en resumen.cl a propósito de su natalicio. Al parecer, quien escribió el artículo desconoce que Wilhelm Reich en 1931 fundó la Asociación para una Política Sexual Proletaria (Sexpol, Verlag für Sexualpolitik), que en pocos meses tiene 40.000 adherentes y luego moviliza a centenares de miles de personas en el seno del proletariado, con la finalidad de mejorar y revolucionar la vida sexual y reproductiva de la clase obrera.

Este artículo fue publicado originalmente el 24 de marzo de 2019 aquí:

Un día como hoy nació Wilhelm Reich,
el teórico de la revolución sexual

Pocos teóricos y científicos han sido tan polémicos como Wilhelm Reich. Postuló tempranamente, en su libro "La Función del Orgasmo" de 1927 que «la destructividad sádica generalizada de nuestra época es el resultado de la prevaleciente inhibición de la vida amorosa natural». Discípulo de Freud y Marx intentó integrar sus ideas para demostrar que la represión en el ámbito sexual y económico estaban profundamente entrelazadas. Inspiración para movimientos de liberación sexual, así como flanco de criticas por proponer teorías «seudocientíficas», Reich siempre se mantuvo en la polémica por sus ideas. Expulsado de los círculos psicoanalistas y marxistas, constituyó uno de los referentes más heterodoxos de estas corrientes.

Wilhelm Reich fue un médico y psicoanalista nacido un 24 de marzo de 1897 en el imperio austrohúngaro. Discípulo de Freud, pronto rompió con su maestro por tener diferencias políticas irreconciliables con él. Al igual que el anarquista Otto Gross, de quien se dice que legó varias ideas centrales en el pensamiento de Reich, denunció que Freud buscaba utilizar el psicoanálisis para el control social. En cambio, Reich planteó que el psicoanálisis podía y debía ser una herramienta de liberación y emancipación. Tempranamente comenzó a mezclar las ideas del psicoanálisis con el marxismo, lo cual generó una singular síntesis de pensamiento [el freudomarxismo]. Sin embargo, tanto los círculos comunistas como psicoanalistas lo rechazaron por lo radical de sus teorías, tachándolo de poco riguroso en el ámbito científico, o lisa y llanamente de loco.

Durante gran parte de su vida investigó los orígenes autoritarios de la civilización, llegando a la conclusión de que el patriarcado y la familia autoritaria eran sus raíces. Recalcó la importancia negativa de la figura autoritaria del padre, una especie de Estado en miniatura en cada núcleo familiar, el cual reforzaba la supuesta necesidad de gobiernos despóticos. Postuló, además, que la represión de la sexualidad desde que somos niños y niñas constituye un eje central para mantener sujetos dóciles, desvitalizados y obedientes al sistema. Siguiendo investigaciones antropológicas, Reich llegó a la conclusión de que antes del orden autoritario patriarcal, existió una cultura matrística [y comunista] en donde la represión sexual no existía. Reich fue uno de los primeros investigadores que planteo la función orgánica y saludable de una sexualidad plena, llevándola más allá de su función meramente reproductiva como postulaban posturas conservadoras o religiosas. Además fue uno de los primeros hombres de los círculos comunistas y anarquistas, junto con Otto Gross, que postuló la necesidad de la emancipación femenina como condición ineludible para una verdadera revolución.

Según Reich, existe una correlación histórica, por un lado, entre sociedad pre-patriarcal, ligada a un comunismo primitivo libertario, igualdad económica y libertad sexual, y, por otro lado, entre sociedad patriarcal, represión sexual, propiedad privada y estratificación social por medio de la riqueza y el sistema capitalista. En esta línea postuló que la inhibición de la expresión libre y natural de la bioenergía (gritar, reír, llorar, correr, moverse, saltar, explorar sexualmente el propio cuerpo, etc.) pasa a ser la principal arma en la creación de personalidades conservadoras y reaccionarias. A partir de sus teorías se desarrolló la terapia bioenergética, corriente de sanación que busca romper las corazas neuromusculares del individuo para su sanación. Esta terapia fue el resultado de las investigaciones de Reich que fueron reinterpretadas por el médico y psicoterapeuta Alexander Lowen, quien concluyó que mente, cuerpo y energía vital funcionan unitariamente. De esta manera, cuando se presenta un suceso traumático en la vida de una persona no sólo surgen problemas emocionales, sino bloqueos en las corrientes energéticas de su cuerpo, todo lo cual origina padecimientos repetitivos (dolores o enfermedades) o problemas de claridad mental e irritabilidad.

En su libro "Psicología de masas del Fascismo", explicó cómo estas represiones sexuales y bioenergéticas, junto con la instalación del padre y la familia autoritaria, constituían las bases psicológicas para el ascenso del nazismo en Alemania. En este libro concluyó que "el núcleo de la política cultural de los reaccionarios es, pues, el problema sexual. De este modo, es el problema sexual el que debe colocarse en el centro de toda política cultural revolucionaria". Llama la atención lo actual de sus teorías en un mundo en donde distintos regímenes conservadores en lo político se caracterizan por su lenguaje agresivo contra el mundo de la diversidad sexual y las mujeres. Por escribir estas ideas tuvo que escapar de Europa por la persecución nazi y se instaló en Estados Unidos, en donde continuó sus investigaciones y creó el concepto de "orgón", proveniente de la energía del orgasmo [y de la energía de la vida en general]. Luego de años de investigación fue llevado a prisión tras ser acusado de fraude y postular ideas inmorales.

En los últimos años de su vida se acercó a ideas liberales, tras ser permanentemente rechazado por sus colegas psicoanalistas y marxistas que en su mayoría jamas compartieron sus ideas. Pese a todo, varios de sus postulados e investigaciones siguen siendo objeto de análisis e inspiración para diversos grupos. Siempre en la polémica y perseguido políticamente por distintos gobiernos e instituciones, Wilhelm Reich falleció un 3 de noviembre de 1957 en una cárcel de Estados Unidos, después de ser quemadas toneladas de sus manuscritos y material de laboratorio por el gobierno norteamericano. Para algunos un adelantado para su época y revolucionario, para otros un charlatán, Wilhelm Reich sigue siendo uno de las figuras del psicoanálisis y el marxismo más interesantes y polémicas de la historia.

miércoles, 10 de marzo de 2021

«Saldremos de esta. Guía de salud mental para el entorno de la persona en crisis»

Javier Erro (psicólogo). Granada-España, abril 2016
Tomado de Primera Vocal

 

Nota de LP (Quito, marzo 2021):

Como superviviente de la "enfermedad mental" y la psiquiatría, y como proletario anticapitalista-antipsiquiátrico, soy profundamente crítico del concepto de "salud mental", de los manuales y las recetas psicológicas (y pseudopsicológicas, como el asqueroso "coaching" ese), de ir al psiquiatra, del uso de psicofármacos, así como también de la "lucha por los derechos humanos en la salud mental" y la "(auto)gestión del sufrimiento psíquico". En este blog abundan las experiencias, los motivos, los argumentos y los fundamentos para ello.

Hecha esta crítica fraterna, publico aquí esta "Guía de salud mental" porque se basa no sólo en el conocimiento teórico y profesional, sino en la experiencia colectiva al respecto. Porque es una herramienta práctica o un documento técnico, útil, de fácil lectura y aplicación para los entornos de las personas que estén sufriendo psíquicamente (familiares, parejas, amig@s, compañer@s). Y, sobre todo, porque pone énfasis en la Empatía, la Solidaridad y el Apoyo Mutuo como estrategia colectiva o comunitaria para enfrentar y salir de estas situaciones de crisis psicológicas "individuales", pero que en realidad son colectivas o sociales, ya que son producidas y reproducidas por la psicópata sociedad capitalista, y ya que afectan a cada vez más y más proletari@s en todo el mundo, más aún en la actual "crisis pandémica" que estamos atravesando. 

Dicho lo cual, recomiendo leer, difundir, reproducir, discutir críticamente y, sobre todo, usar prácticamente esta guía como se necesite, se desee o mejor convenga, en especial a l@s hermanos psiquiatrizad@s y sus entornos, en todas partes. Hago un llamado también a crear y usar nuevas guías y estrategias colectivas concretas para luchar y sanar junt@s. Estamos tod@s junt@s en esto y saldremos de esta.

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Índice

Presentación .......................................... 7
Introducción. PERDIENDO EL MIEDO ................ 9
ANTES DE ACTUAR .................................15
La coordinación del entorno ......................17
Límites ...............................................18
PRINCIPALES FORMAS DE SUFRIMIENTO PSICOLÓGICO QUE PUEDEN REQUERIR NUESTRA REACCIÓN ...............................21
Delirio ................................................22
Alucinaciones .......................................24
Episodio maníaco ..................................26
Depresión ............................................28
Consumo excesivo de drogas .....................30
Autolesión ...........................................32
Agresividad .........................................35
LA IMPORTANCIA DE LA COMUNICACIÓN ........37
Charlar personalmente ............................38
Comunicarse el entorno sin la persona ..........39
Comunicarse el entorno con la persona .........42
Reunirse el entorno con la persona ..............44
RECURSOS A UTILIZAR .............................45
Pactos de cuidado ..................................45
Concretar situaciones ..............................47
Grupo de Apoyo Mutuo ............................49
Acompañamiento ...................................50
Compartir la problemática ........................51
FÁRMACOS ...........................................55
APUNTES SOBRE LA AYUDA PROFESIONAL .......61
ALGUNAS REFLEXIONES FINALES .................67
PARA SABER MÁS ...................................71

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Presentación por Primera Vocal (Madrid, abril 2016)

La lucha por los derechos humanos y la búsqueda de alternativas a la gestión que hace la sociedad del sufrimiento psíquico son los dos grandes frentes del activismo en el campo de la salud mental. En la actualidad se están produciendo movimientos tanto entre las personas afectadas de manera directa por ese sufrimiento como en los sectores más críticos de los profesionales. Poco a poco van cuajando sinergias que se materializan en forma de asambleas, artículos, charlas, congresos, traducciones, webs, etc. La publicación de Saldremos de esta. Guía de salud mental para el entorno de la persona en crisis es un fruto de este tipo de encuentros. Escrita por un psicólogo, en su redacción final han participado distintos supervivientes a la psiquiatría.

Estas breves páginas que tienes entre las manos tienen un objetivo práctico. No pretenden proponer una solución en sí misma a un momento de crisis. Sencillamente buscan arrojar algo de luz en una situación que sabemos de primera mano que es compleja y, en ocasiones, devastadora. Y tratan de hacerlo, además, desde una perspectiva no individualista.

Son muchos, cada vez más, los materiales teóricos que cuestionan los modelos hegemónicos de atención en salud mental. Pero nos hacen falta herramientas prácticas... saberes ubicados más allá del conocimiento especializado que sirvan para desplegar estrategias colectivas con las que reducir todo ese dolor que brota día a día en nuestros entornos. Esta guía pretende ser uno de los muchos pasos que nos quedan por dar en esta dirección.

Presentación por Primera Vocal (Madrid, julio 2017)

El pasado mes de junio de 2017 se cumplió un año de la edición de Saldremos de esta. Guía de salud mental para el entorno de la persona en crisis, de Javier Erro. Poco tiempo después publicamos la edición digital en la página web Mad in America para el mundo hispanohablante. Ahora, con un camino ya recorrido (tanto en lo que se refiere a cantidad de copias distribuidas y descargadas como a presentaciones realizadas por el autor a lo largo y ancho de la geografía ibérica), publicamos el PDF en Primera Vocal.

Queremos dar las gracias tanto a Javier Erro como a la Biblioteca Social Hermanos Quero de Granada, que ha sido el colectivo que se ha encargado de la edición y distribución de la guía. Os animamos tanto a solicitar copias impresas como a descargar y difundir la obra. Ya ha llegado a varios miles de personas, y estamos convencidos de que en el próximo año llegará a otros muchos miles más.

En ocasiones minusvaloramos nuestra capacidad de trabajo y el impacto de nuestros proyectos. Con medios relativamente precarios y mediante un proceso autogestionado hemos conseguido hacer llegar esta guía a bibliotecas, librerías, asociaciones de salud mental, institutos, etc. distribuidos por todo el país. Y ello ha sido posible por la enorme cantidad de manos que se han acercado y han comenzado a colaborar (desde supervivientes de la psiquiatría que han hecho llegar la guía a lugares y personas a las que no podríamos llegar de otra manera a profesionales que han comprado decenas de copias para regalar a pacientes, pasando por libreros que la recomiendan y venden aun a sabiendas de que apenas les dejará unos céntimos de beneficio). Al fin y al cabo, este ha sido un camino colectivo, algo que coincide con la misma esencia de Saldremos de esta: implicarnos, crear lazos, avanzar en la dirección contraria a la que apunta esta sociedad. Combatir el canibalismo social y la atomización. Sea apoyando a una persona en crisis o socializando conocimientos. No conocemos otra manera de sobrevivir al orden de cosas que nos ha tocado habitar… lo bueno que tiene es que además es una manera hermosa de estar en el mundo.

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