miércoles, 26 de mayo de 2021

Duras lecciones para budistas comprometidos

BUREAU OF PUBLIC SECRETS (Página de Ken Knabb)
Berkeley-EE.UU., octubre de 1993
¿Sólo has aprendido de los que te admiraron, te trataron con ternura y te cedieron el paso?
¿No has aprendido grandes lecciones de los que te rechazan y se oponen a ti? ¿o de los que te desprecian o disputan contigo?

—Whitman, “Lecciones más duras”

En medio de la guerra de Vietnam, Thich Nhat Hanh y algunos otros monjes, monjas y seglares budistas rompieron con 2.500 años de tradición apolítica budista y fundaron la orden Tiep Hien en un intento de poner en relación la ética budista y la práctica de la meditación con temas sociales contemporáneos. Los miembros de la orden organizaron manifestaciones contra la guerra, apoyo clandestino a los prófugos y varios proyectos de socorro y servicio social. Aunque el movimiento fue pronto aplastado en Vietnam, Nhat Hanh ha llevado a cabo actividades similares desde el exilio en Francia, y el “budismo socialmente comprometido” se ha extendido a los budistas de todo el mundo. Una de sus principales expresiones en Occidente, la Buddhist Peace Fellowship (Asociación Budista para la Paz), define su propósito como un intento de “llevar la perspectiva budista a los movimientos contemporáneos por la paz, la defensa del medio ambiente y la acción social” y de “plantear los temas de la paz, el entorno, el feminismo y la justicia social entre los budistas occidentales”.

El surgimiento del budismo comprometido es un desarrollo saludable. A pesar de las tonterías que el budismo comparte con las demás religiones (superstición, jerarquía, machismo, complicidad con el orden establecido), siempre ha tenido un núcleo de entendimiento genuino basado en la práctica de la meditación. Es este núcleo vital, junto con su carencia de dogmas obligatorios característicios de las religiones occidentales, lo que hizo posible que se hiciese popular incluso en los medios más sofisticados de otras culturas. Las personas comprometidas en movimientos de cambio social pueden aprender del nivel de conciencia, la ecuanimidad y la autodisciplina fomentadas por la práctica budista; y los budistas apolíticos pueden ciertamente hacerlo de enfrentarse a cuestiones sociales.

Hasta ahora, sin embargo, la conciencia social de los budistas comprometidos ha seguido siendo extremadamente limitada. Aunque han empezado a reconocer ciertas realidades sociales manifiestas, demuestran entender poco sobre sus causas y soluciones posibles. Para algunos, el compromiso social simplemente entraña algún tipo de trabajo caritativo voluntario. Otros, siguiendo tal vez las observaciones de Nhat Hanh sobre la producción de armas o el hambre en el Tercer Mundo, deciden no comer carne o no apoyar ni trabajar para las compañías que producen armas. Tales gestos pueden ser personalmente significativos, pero su efecto real sobre las crisis globales es despreciable. Si se permite que millones de personas del Tercer Mundo pasen hambre no es porque no haya suficiente comida para distribuir, sino porque no resulta provechoso dar de comer a gente que no tiene dinero. Y mientras pueda hacerse gran cantidad de él produciendo armas o destruyendo el entorno, alguien lo hará a pesar de las apelaciones morales a la buena voluntad de la gente. Aunque algunas personas conscientes se nieguen a hacerlo, una multitud se disputará la ocasión de hacerlo en su lugar.

Otros, percibiendo que tales gestos individuales no bastan, se han aventurado en actividades más “políticas”. Pero generalmente se han limitado a secundar a asociaciones por la paz, la ecología y a otros grupos llamados progresistas ya existentes, cuyas tácticas y planteamientos son por su parte muy limitados. Con muy pocas excepciones, estos grupos dan por supuesto el sistema social actual y simplemente maniobran dentro de él en favor de su tema específico, con frecuencia a expensas de otros asuntos. Como escribieron los situacionistas: “Las oposiciones fragmentarias son como las ruedas dentadas: se engranan unas en otras y hacen funcionar la máquina — la máquina del espectáculo, la máquina del poder”.

Algunos budistas comprometidos se dan cuenta de que es preciso ir más allá del sistema actual; pero al no comprender su atrincheramiento y su naturaleza autoperpetuadora, creen poder transformarlo apacible y gradualmente desde dentro, incurriendo entonces en continuas contradicciones. Uno de los preceptos de Tiep Hien dice: “No poseas nada que pertenezca a otros. Respeta la propiedad de los demás, pero no permitas que se enriquezcan con el sufrimiento humano o el de otros seres”. ¿Cómo impedir la explotación del sufrimiento si se “respeta” la propiedad que lo encarna? ¿Y qué pasa si los propietarios no renuncian pacíficamente a ella?

Si los budistas comprometidos no se han opuesto explícitamente al sistema socioeconómico y se han limitado a tratar de aliviar algunos de sus peores efectos, es por dos razones. En primer lugar, no tienen claro de qué se trata. Como son alérgicos a todo análisis que parezca “divisionista”, apenas aspiran a entender un sistema basado en la división de clases y en implacables conflictos de intereses. Como casi todos, simplemente se han tragado la versión oficial de la realidad, según la cual el colapso de los regímenes capitalistas de estado estalinistas en Rusia y en Europa del Este demuestra supuestamente la inevitabilidad de la forma de capitalismo occidental..

En segundo lugar, como el movimiento pacifista en general, han adoptado la idea de que la “violencia” es lo único que debe evitarse a toda costa. Esta actitud no sólo es simplista, sino también hipócrita: ellos confían tácitamente en todo tipo de violencias de estado (ejércitos, policía, cárceles) para proteger a sus personas queridas y sus posesiones, y seguro no se someterían pasivamente a muchas de las condiciones contra las que reprochan a otros rebelarse. El pacifismo acaba siendo en la práctica más tolerante con el orden dominante que con sus oponentes. Los mismos organizadores que rechazan a cualquier participante que pueda echar a perder la pureza de sus manifestaciones no violentas se jactan a menudo de haber desarrollado acuerdos amistosos con la policía. No resulta extraño que los disidentes que han tenido experiencias diferentes con la policía no estén demasiado impresionados con esta suerte de “perspectiva budista”.

Es cierto que muchas formas de lucha violenta, como el terrorismo y los golpes minoritarios, son inconsistentes con el tipo de organización abierta y participativa necesaria para crear una sociedad global genuinamente liberada. Una revolución antijerárquica sólo puede ser llevada a cabo por la gente en su conjunto, no por un grupo que supuestamente actúe en su nombre, y esta aplastante mayoría no necesitaría la violencia más que para neutralizar algunas bolsas de la minoría dominante que ésta tratase de mantener violentamente en su poder. Pero todo cambio social significativo envuelve inevitablemente algo de violencia. Parece más sensato admitir este hecho y simplemente esfozarse por minimizar la violencia tanto como sea posible.

Este dogmatismo antiviolencia va de lo sospechoso a lo absurdo cuando se opone también a toda forma de “violencia espiritual”. Por supuesto, no hay nada malo en intentar actuar “sin furia en el corazón” y en tratar de evitar verse atrapados por el odio y la venganza inútiles; pero en la práctica, este ideal sólo sirve a menudo como excusa para reprimir prácticamente todo análisis o crítica incisivos etiquetándolos de “furiosos” o de “intelectualmente arrogantes”. Partiendo de su (correcta) impresión de quiebra del izquierdismo tradicional, los budistas comprometidos han resuelto que toda táctica “confrontacional” y toda teoría “divisora” están mal aconsejadas y son irrelevantes. Como esta actitud equivale a ignorar prácticamente toda la historia de las luchas sociales, muchas experiencias exquisitamente sugestivas siguen siendo para ellos un libro cerrado (los experimentos anarquistas de organización social durante la revolución española de 1936, por ejemplo, o las tácticas situacionistas que provocaron la revuelta de mayo del 68 en Francia), y no les queda más que “compartir” las simplezas new-age más inocuas y tratar de fomentar el interés en las más tibias “acciones”, con el denominador común más bajo.

Resulta irónico que personas capaces de apreciar las anécdotas clásicas del Zen no vean que estas agudas tácticas para despertar la conciencia pueden ser también adecuadas en otros terrenos. A pesar de las diferencias obvias, hay interesantes analogías entre los métodos situacionistas y el Zen: ambos insisten en la realización práctica de sus ideas, y no en el mero asentimiento a una doctrina; ambos utilizan medios drásticos, como rechazar el diálogo inútil, y se niegan a ofrecer “alternativas positivas” de confección para tirar del tapete de las disposiciones habituales; ambos son por tanto previsiblemente acusados de “negatividad”.

Una de las viejas sentencias Zen dice: Si encuentras a un Buda, mátalo. ¿Han “matado” los budistas comprometidos a Thich Nhat Hanh en sus mentes o están todavía apegados a su imagen, fascinados por su misterioso conocimiento, consumiendo pasivamente sus obras y aceptando acríticamente sus puntos de vista? Nhat Hanh puede ser una persona excelente; sus escritos pueden inspirarnos e iluminarnos en ciertos aspectos. Pero su análisis social es ingenuo. Si parece ligeramente radical es sólo por contraste con la ingenuidad política aún mayor de la mayoría de los budistas. A muchos de sus admiradores puede extrañarles, quizás incluso indignarles, que alguien tenga el descaro de criticar a una persona tan santa, y tratarán de rechazar este panfleto encasillándolo como un tipo extraño de “ideología izquierdista furiosa” y asumiendo (incorrectamente) que está escrito por alguien sin experiencia en meditación budista.

Otros pueden conceder que algunos de estos puntos son bastante ciertos, pero preguntarán: “¿Tienes alguna alternativa constructiva práctica o sólo estás criticando? ¿Qué sugieres que hagamos?” No es preciso ser arquitecto para señalar las goteras. Si una crítica consigue que algunas personas se detengan y piensen para ver más allá de alguna ilusión, y quizás provoque también en ellas el deseo de vivir nuevas aventuras por su cuenta, ya ha tenido un efecto práctico. ¿Cuántas “acciones” consiguen esto?

En cuanto a lo que debes hacer, lo más importante es dejar de confiar en otros para que te lo digan. Es mejor cometer tus propios errores que seguir al líder espiritualmente más sabio o políticamente más correcto. No sólo es más interesante, sino que normalmente es también más efectivo llevar a cabo tus propios experimentos, aunque sean pequeños, que ser una cifra en un regimiento de cifras. Todas las jerarquías tienen que ser contestadas, pero el efecto más liberador procede a menudo de desafiar aquellas en las que estás más implicado.

Uno de los graffiti de mayo de 1968 decía: Sed realistas, pedid lo imposible. Las “alternativas constructivas” en el contexto del orden social actual son cuando menos limitadas, temporales y ambiguas; tienden a ser cooptadas y se convierten en parte del problema. Podemos estar obligados a tratar determinados temas urgentes como la guerra o las amenazas medioambientales, pero si aceptamos hacerlo en los términos del sistema y nos limitamos a reaccionar simplemente a cada nuevo desastre producido por él, nunca lo superaremos. En última instancia sólo podemos resolver las cuestiones de supervivencia negándonos a ser chantajeados por ellos, yendo enérgicamente más allá para desafiar toda la organización social anacrónica de la vida. Los movimientos que se limitan a protestas defensivas y serviles no alcanzarán siquiera las despreciables metas de supervivencia previstas para ellos.
 
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Nota de LP (Quito, mayo 2021): Ser espiritual no significa ser religioso ni tampoco no indignarse, no cabrearse, no decir y no actuar, cuando sea necesario. Espiritualidad y Combate no son contrarios, son complementarios:
«Hoy el opio del pueblo es lo que podemos llamar “neoespiritualidad”: es la religión a escala del individuo, práctica del todo compatible y funcional con la alienación neoliberal, moda occidental del desapego y los astros que apaga la indignación colectiva en un pseudo-pacifismo individualista y pasivo, que lejos de luchar por mejores condiciones sociales, se evade en respiraciones ceremoniales, frecuencias metafísicas y promesas de etéreo bienestar. Conserva el carácter dogmático y fundamentalista de la religión. Quien se le opone es juzgado como alguien “prejuicioso” que “no ha comprendido” su práctica ni su mensaje. La energía es real, pero su función no es mística y el "poder" que se le atribuye no tiene ningún sustento probado.
Son solo cuestiones de “fe”.
Como leí por ahí: "De algún lado salen los gatos de moda"...»
(Tomado del muro de Facebook de una compañera)

Espiritualidad y Combate. Entrevista a Marcello Tarí*

Tomado de Artillería Inmanente
20 de mayo de 2021

"Nuestras amistades nos hacen libres"

«Menos filosofía, más espiritualidad; menos palabrería, más experiencias; menos voluntad de poder, más escucha. Así que, «ama y haz lo que quieras». [...]

Espiritualidad y combate es el tema en torno al cual Mario Tronti y yo hemos trabajado este último año, así que es una buena pregunta para mí. Empezaría con una paráfrasis de Marx: «La condición existencial y espiritual determina la conciencia». La frase original marxiana hablaba de la «condición social», pero creo que no es suficiente porque lleva a pensar que, si cambiamos las condiciones externas, es decir, las estructuras económicas y políticas, todo irá bien. La razón y el corazón están así separados. Éste ha sido el camino de la revolución marxista clásica, en Rusia y en otros lugares. Todas han sido derrotadas. Además, hoy el capitalismo coloniza nuestras almas y la subjetividad es una mercancía como cualquier otra. «Vivir» es un campo de batalla.

El cómo es una praxis, una praxis existencial fundada en una creencia. Y este cómo está también y fundamentalmente conectado a la parusía, a la promesa mesiánica de liberación total: es el cómo te comportas ahora el que realiza el cumplimiento escatológico. No «¡espera y verás!», sino ahora tienes que saber cómo vivir en el reino y hacerlo crecer en este mundo. Este modo de vivir del cristianismo temprano es una negación total de la típica actitud izquierdista que mencionas. También podemos pensar en la imagen de Benjamin sobre el tiempo-ahora mesiánico: «Porque en él cada segundo era la pequeña puerta por la que podía entrar el mesías». Como dice Tronti, hay que estar siempre preparados, organizados para este momento, es decir: hay que tener un modo de vida que sea capaz de hacer esto, de mantener esa pequeña puerta abierta. Y este camino es el cómo que procede de la fe.

La fe quiere una metánoia, una conversión, que significa un cambio radical en el modo de pensar y vivir que nos lleva más allá (metá). Por lo tanto, la conversión significa hoy también una crítica de la civilización, no sólo una crítica social. Una crítica que incluye a mi Ego como productor y no sólo como producto de esta civilización. Simone Weil escribió en La gravedad y la gracia: «La realidad del mundo está hecha por nosotros, con nuestro apego». Por eso la pobreza, como escribí en las primeras páginas del libro, es la forma de nuestra libertad. Para ir más allá de nosotros mismos.»

Leer entrevista completa

*  Marcello Tarì es un investigador independiente nacido en Italia. Especialista en la Italia política y autónoma de los años 70, ha publicado Movimenti del Ingovernabile. Dai Controvertici alle metropolitane (2007) y Il ghiaccio era sottile. Per una storia dell’autonomia (2011), además de haber participado en la obra colectiva Gli autonomi. Le teorie, le lotte, la storia (2007). [Tomado de Fractal]

viernes, 21 de mayo de 2021

Un poco de locura proletaria desde la actual revuelta en Colombia

 «He visto a mucha gente publicando esto:

"Y si sacamos de las marchas a ese poco de Hijueputas que sólo bajan a emborracharse..??
Que se vayan a beber a la mierda que no aportan nada bueno en el PARO..!"
 
Qué cosa con esta gente de pensamientos vagos.... los habitantes de la calle apoyan el paro, si te das el tiempo de hablar con ell@s te vas a dar cuenta que tienen tanta o más elocuencia de la que podrías tener, su enfermedad no les impide pensar, estar en contra del gobierno corrupto... tener los mismos ideales que tienes... lo que me da tristeza es que al creernos los sanos, los que tenemos derecho a salir a protestar, los que tenemos la razón, nos hace más y mas apáticos. somos muchos, de todas las clases, con cualquier tipo de circunstancias, pero ahí estamos haciendo la lucha, le agradezco al alcohólico que pudo darnos al menos un momento de sobriedad para apoyar nuestros mismos intereses, al bazuquero, al marihuanero, al que fuma cigarrillo, al adicto al dulce, al depresivo.... etc.... déjense de bobadas, ¿qué creen que sólo ustedes actúan desde su sobriedad? la locura, el desorden y el caos también intervienen y con mucha más resistencia!!!!!
 
 
(Tomado del muro de Facebook de una compañera de esa región actualmente en revuelta)
 
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«Acá pasaba lo mismo, muchos anarcos primera línea despotricaban contra los que salían a tomar a la calle sin comprender que la revuelta al mismo tiempo que un enfrentamiento con la policía también es una instancia de socialización proletaria, así como se crean espacios de combate también se instauran espacios espontáneos de socialización, la moralina de algunos es puro fetichismo militante.» 
 
(Comentario de un compañero de la región chilena)
 
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«Sobre los socialistas "sanos" y el dogmatismo reaccionario de algunos "izquierdistas"»
 
«El proletariado bajo la determinación de la enfermedad es el proletariado revolucionario»
 
«La enfermedad es la necesidad amplia que produce su propio complemento que es la revolución. Por lo tanto, los enfermos son en sí y sufriendo conscientemente para sí la clase revolucionaria. La lucha de clases representa el proceso vital mismo y produce como único valor de uso del futuro la revolución.» 
 
(Colectivo Socialista de Pacientes - SPK. Hacer de la enfermedad un arma. Alemania, 1972)
 

viernes, 16 de abril de 2021

Breve psicología de masas del triunfo electoral del banquero Lasso en la hacienda Ecuador

El banquero ladrón del feriado bancario de 1999 y apoyador de la brutal represión estatal de la revuelta de octubre de 2019, Guillermo Lasso, fue elegido democráticamente como nuevo presidente de esta hacienda capitalista llamada Ecuador, el pasado domingo 11 de abril del 2021. Si bien el porcentaje del ausentismo electoral y del voto nulo fueron "récord"[*] y el porcentaje de Arauz fue considerable, las masas votaron mayoritariamente por Lasso el banquero, el burgués, el explotador, el enemigo de clase, más por trauma y odio al correísmo (gobierno explotador, corrupto y represor, igual que todo gobierno) que por el programa político del candidato de la derecha empresarial tradicional. Las masas de este país, pues, sufren -¿o gozan?- de amnesia histórica (tanto del feriado bancario de 1999 como de la revuelta de octubre de 2019); quieren trabajar y trabajar para consumir hasta morir (aunque hacer esto ahora sea objetivamente más difícil, dado el alto índice de desempleo y subempleo existente); odian a su antiguo amo, patrón y padre autoritario (Correa, el "socialista del siglo XXI" igual de ladrón, mentiroso y represor que cualquier otro capitalista en el poder), pero en cambio quieren un nuevo amo, patrón y padre autoritario (Lasso, el banquero ladrón, socio de la mafia socialcristiana, neoliberal y proimperialista); y también quieren ser como él o al menos parecérsele, porque es "trabajador, emprendedor y exitoso" y porque busca "la paz social y el progreso". En fin, dado que "el Estado es el resumen oficial de la sociedad" (Marx, carta a Pavel Annenkov) y no un ente separado de ella, psicosocialmente hablando el triunfo de Lasso en estas tierras representa el lado esquizofrénico y masoquista del deseo gregario en un contexto predominantemente contrarrevolucionario y, más concretamente, de crisis, pandemia y contra-revuelta. (Este tipo de contexto es, de hecho, la base material que explica el porqué de este tipo de psicología de masas.) O también, representa los azotes de la dictadura burguesa llamada democracia resonando sobre las espaldas de la clase trabajadora derrotada y ciudadanizada, domesticada, con patriótico y religioso autoflagelo incluido, tal como en una procesión de semana santa. Por cierto, en las masas está incluida -aunque lo niegue- la mal llamada "clase media", que en realidad es clase trabajadora con título profesional, con empleo pero que vive a punta de crédito y deudas, imbuida de arribismo, conservadurismo, esquizofrenia tapiñada y siglos de colonialidad. Así de enferma se encuentra la sociedad capitalista en esta parcela del planeta: la democracia en la cual las masas este domingo acaban de elegir como su presidente a un banquero que ya les robó y les dejó en la calle años atrás, es la misma democracia en la cual hace apenas más de un mes se dio la masacre dentro de las cárceles (lumpenproletarios matándose entre sí por orden de sus lumpenburgueses) y sus videos gore circulando en redes sociales junto con comentarios fascistas por parte de ciudadanos de bien (quienes de seguro también votaron por Lasso).

 ¿Será que las masas reaccionan con una nueva revuelta cuando el banquero las haga más mierda otra vez, a punta de privatizaciones, flexibilizaciones, paquetazos y hasta con nuevo feriado bancario y nueva oleada migratoria al extranjero? ¿A punta de terror de Estado cuando estallen nuevas protestas en las calles? (¿O será que desearán incluso algo peor, como una dictadura militar, tal como hace dos años lo desearon las masas en Brasil, por lo cual -entre otras razones- ganó democráticamente Bolsonaro? Cuidado con el lado perverso del deseo gregario...) Medidas antiproletarias todas éstas que no dependen de la ideología y la política económica de tal o cual gobierno en particular, sino que es lo que la actual crisis capitalista internacional le exige hacer a todo gobierno en general (si hubiese ganado Arauz, tarde o temprano tendría que hacer lo mismo, como lo hizo Correa). Pero la respuesta proletaria contra tales medidas también existe, como lo demostraron las revueltas del 2019. Y el FMI prevé una nueva oleada internacional de estallidos sociales para el 2022. Entonces ¿Octubre volverá, y recargado? Hasta que eso pase -si es que pasa-, a las masas nos toca seguir sobreviviendo en cada vez peores condiciones, tanto material como psíquicamente hablando. (Esto es más realista que una "ofensiva popular contra el neoliberalismo", como salieron a decir algunas organizaciones de izquierda no electoral el mismo domingo.) Pero aun así, este domingo las masas votaron por el banquero Lasso, como diciendo "te odio Correa y me vengo de tí simbólicamente votando por Lasso" y, al mismo tiempo, "pegue no más, patroncito", mejor dicho, "robe no más, banquerito" (los bancos nos roban todos los días en cada transacción), siga no más robando y gobernando (Lasso ha sido parte del gobierno de Mahuad y de Moreno), como si les “valiera verga” la vida o como si quisieran morirse de una vez (de coronavirus, de depresión o de hambre, pero morirse) o en, su defecto, creyendo que un banquero puede ser “Papá Noel” o “Jesucristo, Nuestro Salvador”… Asesinato simbólico del padre, síndrome de abandono, complejo de Electra, síndrome de Estocolmo, esquizofrenia, masoquismo, pulsión de muerte, deseo enajenado, idealización y paternalismo/clientelismo en un solo acto masivo, mejor dicho, de rebaño... Siga no más robando y pegando estos cuatro años siguientes, “taita amo patrón” Lasso, hasta que, como cuando se vira la tortilla, después de que el presidente banquero haya robado millones y millones de dólares a costa del trabajo ajeno y el sufrimiento de millones y millones de trabajadores y sus familias -creer que no lo va a hacer es como pedirle a la araña que no se coma a las moscas-, la misma gente ya no lo soporte en su bolsillo, su barriga, su garganta y su cabeza. Porque algún rato la explotación y la opresión es algo que se siente en el cuerpo (social) y éste reacciona. La historia reciente -feriado bancario de 1999 y revuelta proletaria del 2000- nos dice que ese es un escenario posible, por aquello de que "la historia se repite dos veces: una como tragedia y otra como farsa" (Marx, El 18 Brumario de Luis Bonaparte), o viceversa. Al parecer, "la pedagogía de la praxis" de las masas también incluye aquello de que "la letra con sangre entra", y en varios "rounds" o ciclos históricos. Así como también incluye la necesaria autocrítica despiadada, como el presente texto.

 No idealicemos, romanticemos, infantilicemos ni victimicemos al proletariado o al "pueblo". Las masas también se equivocan y aprenden de los errores, en carne propia y con cabeza propia, así sea después de muchos años o varias generaciones. Se equivocaron al sentarse a negociar en la revuelta de octubre de 2019 y se equivocaron al participar en elecciones presidenciales este año. Y esto es algo que hay que asumirlo y "trabajarlo", criticarlo y superarlo, asimismo en carne propia y con cabeza propia. Negarlo sólo reproduce y prolonga el problema de fondo: la capacidad de autoemancipación de las masas proletarias -que no en vano son la aplastante mayoría de la sociedad- boicoteada por su propia capacidad de autoenajenación y auto-opresión, en determinadas condiciones materiales históricas y sociales. Problema cuyas condiciones son detentadas y ejercidas por la burguesía en tanto clase dominante, porque debajo de sí tiene una clase dominada que le permite ser tal. Como en toda relación de poder, si hay un dominante es porque hay un dominado. Si hay un explotador es porque hay un explotado. Por eso mismo, donde hay dominación hay resistencia, donde hay explotación hay conflicto, donde hay miseria hay rebelión. Los dos polos de esta conflictiva relación de clase se implican, se reproducen y dependen mutuamente. Capital y Trabajo, y sus personificaciones sociales: burguesía y proletariado, conforman una unidad o totalidad social concreta, histórica y cotidiana, como en la relación amo-esclavo. (Relación que, políticamente y sobre todo en coyunturas electorales, se traduce en una bidireccional e insana relación paternalista/clientelar. Ejemplo concreto: el banquero Lasso ofreciendo trabajo y regalando alimentos en barrios populares y comunidades indígenas, a cambio de votos. Así como también hubo, por el contrario, unos pocos barrios y comunidades que lo rechazaron incluso a piedrazos.) Por lo tanto, no se puede abolir el uno sin abolir el otro y, más concretamente, no se trata de "liberar al Trabajo" sino de liberarse del Trabajo para liberarse del Capital y del Estado. Por lo tanto, la revolución social no consiste en "la toma del poder" ni en "la autogestión" de la sociedad capitalista por parte del proletariado o la clase trabajadora, sino, por el contrario, en la autoabolición del proletariado, entendido como la contradicción viviente que sostiene y motoriza a toda esta sociedad burguesa. Porque la lucha de clases es el motor dialéctico del desarrollo, la crisis, la reestructuración y también de la posible destrucción/superación revolucionaria del capitalismo. Y, sobre todo, porque abolido el esclavo -el proletariado-, abolido el amo -la burguesía-; es decir, porque así quedaría abolida la relación de clase y, sobre esta base pero de manera inseparable, quedaría abolida también toda otra forma de opresión y explotación actual (de sexo, género, "raza", nacionalidad, edad, especie, etc.). Lo cual implica y exige necesariamente -junto con la abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción y distribución, de la producción mercantil y del Estado- la autocrítica y autotransformación integral de la humanidad proletarizada en el sinuoso y tortuoso camino de la lucha por sus necesidades materiales y vitales contra las necesidades fetichistas y psicópatas de explotación y acumulación por parte del Capital y su Estado; esto es, la autocrítica y la autotransformacion del -heterogéneo y dividido- proletariado al calor de la misma lucha de clases y la revolución social. Sin lo cual, no es posible su autoemancipación y su autoabolición, es decir no es posible la revolución. Este tipo de autocrítica es, de hecho, parte de no idealizar y no victimizar al proletariado, sino de recordarnos que somos responsables y capaces de nuestra propia emancipación, así esto nos "cueste" generaciones.

 Entonces, que el catastrófico desarrollo del capitalismo y la lucha de clases real hagan lo que tengan que hacer, para ver si así las masas proletarias dejan de pelear por los intereses de sus patrones y amos de derecha y de izquierda por igual, dejando a la par de creer en salvadores y representantes de todo tipo; y empiezan de nuevo a confiar sólo en sus propias fuerzas para producir y controlar sus propias vidas, sin necesidad de Estado ni de mercado, de jefes ni de intermediarios económicos ni políticos, mediante su autoorganización asamblearia y territorial que se haga cargo de, y transforme en la marcha, todos los asuntos de la vida cotidiana de las masas. Las revueltas, insurrecciones y comunas proletarias de hace dos años en todas partes demostraron que esto sí es posible. Reiteramos: sólo el mismo desarrollo catastrófico del capitalismo y la lucha de clases real pueden producir tales condiciones y situaciones. Porque, histórica y estructuralmente hablando, el capitalismo contiene contradicciones mortales y produce su propio sepulturero. Y porque el comunismo no es una ideología ni una utopía, mucho menos ese capitalismo de Estado que fue la URSS y China, sino "el movimiento real que anula y supera el estado de cosas actual" (Marx, La Ideología Alemana), el movimiento práctico que tensiona y subvierte las condiciones existentes. La "conciencia de clase", actuando como fuerza material social, es consecuencia y no causa de ello, contrario a lo que piensan, dicen y hacen las variopintas vanguardias iluminadas y "concientizadoras" de izquierdas, que en realidad también luchan por ser los nuevos representantes, organizadores y jefes de sus "liberados". Por su parte y por el contrario, la autodeterminación y la autorregulación colectiva e individual son características de un organismo social sano -entendiendo por sano lo desalienado o lo libre de alienación-: la comunidad material de los individuos libremente asociados o el comunismo en anarquía; más aún si proviene espontánea, caótica, contradictoria e impuramente del antagonismo, la ruptura y la autoliberación de un organismo social vivo pero putrefacto como lo es este sistema de enajenación, explotación, dominación y muerte. La nueva sociedad sin clases ni Estados sólo puede ser el resultado de este movimiento social de carácter contradictorio e impuro, histórico e internacional, impersonal y anónimo. Decimos impersonal y anónimo, ya que el movimiento revolucionario del proletariado es el movimiento de los nadies y los sin nada que perder que lo queremos todo para disfrutarlo en común porque, a fin de cuentas, "todo es de todos": sí, el proletariado ha producido todo lo que existe y, por tanto, todo debería pertenecerle y ser para su disfrute... Sin duda, todavía estamos lejos de la revolución social que acabe con el capitalismo y la sociedad de clases. Pero, al mismo tiempo y dialécticamente, sólo la lucha de clases real y su devenir es el camino para ello y quien tiene la última palabra. Sí, el proceso y el devenir de la lucha de clases real es lo esencial y lo determinante en la historia. Hasta entonces, a las masas nos toca seguir luchando por la sobrevivencia diaria en cada vez peores condiciones. Lo cual, desde luego, es y será una bomba psicosocial de tiempo cuyo desenlace es incierto.

Nota bene: La única manera de realmente comprender y transformar la realidad es aceptarla tal cual es y no como creemos ni como quisiéramos que fuera. El principio de realidad o de inmanencia es revolucionario, por más que sorprenda, perturbe, escandalice, incomode, moleste, choque y/o duela. (Dos ejemplos: el lado perverso y la fuerza material del deseo gregario, así como también la capacidad de autoemancipación integral de las masas y los individuos.) En este último caso, es un dolor que libera del autoengaño. La psicología de masas, iniciada por el psicoanalista anarquista Otto Gross y el freudomarxista Wilhelm Reich, forma parte de este horizonte-camino revolucionario y, por lo mismo, marginal y a contracorriente, más aún en estos tiempos y en estas tierras. Lo cual, sin embargo, no impide que unos proletarios lo reivindiquemos, lo sostengamos y lo comuniquemos al resto de proletarios -de esta y de nuevas generaciones- para su reflexión, discusión y acción autoemancipatoria. 


Locura Proletaria
Quito, abril de 2021
 

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[*]  Sobre el porcentaje "récord" del voto nulo y del ausentismo en las recientes elecciones presidenciales de la hacienda Ecuador, huelga decir que, si bien es un síntoma de malestar frente a la farsa electoral e incluso frente al orden establecido, no es garantía de que ese malestar se esté (auto)politizando en una dirección revolucionaria, es decir en una dirección comunista y anárquica de masas. Ni siquiera en la revuelta de octubre de 2019 fue así. Peor ahora. Para nada. Las masas siguen luchando a diario por su sobrevivencia material y psíquica en cada vez peores condiciones; pero, al mismo tiempo, siguen creyendo en representantes y salvadores de todo tipo, es decir siguen engordando a su autoenajenación y su auto-opresión en beneficio de la clase dominante. 
Algunos conocidos de izquierdas dicen, con ingenuidad y optimismo, que es decidor, positivo y esperanzador que "un tercio de la población" de esta hacienda capitalista no haya votado por Lasso ni por Arauz... pero igual votó. Incluso dicen que esto es un "rechazo de las elecciones burguesas" y que "el voto nulo se está organizando en los sectores populares". Falso. El voto, aunque sea nulo, sigue siendo voto, el acto democrático y ciudadano por excelencia. El voto nulo no rompe ni desborda las reglas de juego de la dictadura de la burguesía y su Estado llamada democracia; al contrario, las reproduce, en este caso, "desde abajo y a la izquierda". Con y sin voto nulo, con y sin elecciones, el Estado democrático burgués sigue siendo el monopolio de la decisión y la dictadura de los ricos sobre los pobres. 
La realidad aquí y ahora es que, en un contexto de crisis, pandemia y contra-revuelta, el proletariado está derrotado, ciudadanizado, domesticado y sigue brillando por su ausencia en tanto sujeto autónomo, antagonista y revolucionario, por más que haya organizaciones-vanguardias de izquierda que "se saquen la madre" haciendo "trabajo de base" y de "concientización", para llegar a ser sus nuevos "libertadores" y opresores de izquierda, imitando ese capitalismo de Estado del siglo XX mal llamado "comunismo". Porque no se trata de cambiar de amo, sino de dejar de tenerlo, recuperando el control sobre nuestras vidas y las condiciones que las hacen posibles. La emancipación de los trabajadores -mediante la autoorganización, la acción directa, la solidaridad, la insurrección y la comunización- será obra de los propios trabajadores o no será obra de nadie. 
Por lo tanto, no hay que hacerse falsas expectativas con ese "tercio de la población" que democrática y ciudadanamente votó nulo y que no votó, ni mucho menos con los otros dos tercios de la población que democrática y ciudadanamente votaron por el correísta Arauz y por el banquero Lasso -ahora presidente-, por más que choque y duela admitir esta cruda y adversa realidad. Las masas están luchando a diario por la sobrevivencia alienada, no por la revuelta ni menos por la revolución (no en vano Lasso representa al "empleador" que "nos va a dar trabajo"). La revolución está en otra parte y todavía está lejos, por más que hoy sea más necesaria que nunca. Desgarradora contradicción de este período histórico.
Sin embargo, el mismo desarrollo catastrófico del capitalismo y la lucha de clases real harán lo suyo para que ya no lo esté o, al menos, no tanto. En la historia se ha visto situaciones en que los látigos de la contrarrevolución hacen andar a los caballos de la revolución. Una dictadura democrática empresarial como la de Lasso sin duda será contrarrevolucionaria a tope. Y el FMI prevé una nueva oleada internacional de estallidos sociales para el 2022. Pero sólo la lucha de clases tiene la última palabra y, más concretamente, lo que la clase proletaria haga o no por su propia emancipación en tales situaciones. 

miércoles, 24 de marzo de 2021

Sobre Wilhelm Reich en su natalicio

Tomado de Biblioteca Laten Denciosa
San Antonio, Chile, 24 de marzo de 2021

Cartilla de detención de Wilhelm Reich en la penitenciaría de Lewisburg, Pennsilvania, EE.UU.

Un día como hoy nació Wilhelm Reich, médico, psicoanalista y revolucionario de origen austríaco, de quien tenemos varios libros en la biblioteca.

A continuación compartimos un artículo aparecido en resumen.cl a propósito de su natalicio. Al parecer, quien escribió el artículo desconoce que Wilhelm Reich en 1931 fundó la Asociación para una Política Sexual Proletaria (Sexpol, Verlag für Sexualpolitik), que en pocos meses tiene 40.000 adherentes y luego moviliza a centenares de miles de personas en el seno del proletariado, con la finalidad de mejorar y revolucionar la vida sexual y reproductiva de la clase obrera.

Este artículo fue publicado originalmente el 24 de marzo de 2019 aquí:

Un día como hoy nació Wilhelm Reich,
el teórico de la revolución sexual

Pocos teóricos y científicos han sido tan polémicos como Wilhelm Reich. Postuló tempranamente, en su libro "La Función del Orgasmo" de 1927 que «la destructividad sádica generalizada de nuestra época es el resultado de la prevaleciente inhibición de la vida amorosa natural». Discípulo de Freud y Marx intentó integrar sus ideas para demostrar que la represión en el ámbito sexual y económico estaban profundamente entrelazadas. Inspiración para movimientos de liberación sexual, así como flanco de criticas por proponer teorías «seudocientíficas», Reich siempre se mantuvo en la polémica por sus ideas. Expulsado de los círculos psicoanalistas y marxistas, constituyó uno de los referentes más heterodoxos de estas corrientes.

Wilhelm Reich fue un médico y psicoanalista nacido un 24 de marzo de 1897 en el imperio austrohúngaro. Discípulo de Freud, pronto rompió con su maestro por tener diferencias políticas irreconciliables con él. Al igual que el anarquista Otto Gross, de quien se dice que legó varias ideas centrales en el pensamiento de Reich, denunció que Freud buscaba utilizar el psicoanálisis para el control social. En cambio, Reich planteó que el psicoanálisis podía y debía ser una herramienta de liberación y emancipación. Tempranamente comenzó a mezclar las ideas del psicoanálisis con el marxismo, lo cual generó una singular síntesis de pensamiento [el freudomarxismo]. Sin embargo, tanto los círculos comunistas como psicoanalistas lo rechazaron por lo radical de sus teorías, tachándolo de poco riguroso en el ámbito científico, o lisa y llanamente de loco.

Durante gran parte de su vida investigó los orígenes autoritarios de la civilización, llegando a la conclusión de que el patriarcado y la familia autoritaria eran sus raíces. Recalcó la importancia negativa de la figura autoritaria del padre, una especie de Estado en miniatura en cada núcleo familiar, el cual reforzaba la supuesta necesidad de gobiernos despóticos. Postuló, además, que la represión de la sexualidad desde que somos niños y niñas constituye un eje central para mantener sujetos dóciles, desvitalizados y obedientes al sistema. Siguiendo investigaciones antropológicas, Reich llegó a la conclusión de que antes del orden autoritario patriarcal, existió una cultura matrística [y comunista] en donde la represión sexual no existía. Reich fue uno de los primeros investigadores que planteo la función orgánica y saludable de una sexualidad plena, llevándola más allá de su función meramente reproductiva como postulaban posturas conservadoras o religiosas. Además fue uno de los primeros hombres de los círculos comunistas y anarquistas, junto con Otto Gross, que postuló la necesidad de la emancipación femenina como condición ineludible para una verdadera revolución.

Según Reich, existe una correlación histórica, por un lado, entre sociedad pre-patriarcal, ligada a un comunismo primitivo libertario, igualdad económica y libertad sexual, y, por otro lado, entre sociedad patriarcal, represión sexual, propiedad privada y estratificación social por medio de la riqueza y el sistema capitalista. En esta línea postuló que la inhibición de la expresión libre y natural de la bioenergía (gritar, reír, llorar, correr, moverse, saltar, explorar sexualmente el propio cuerpo, etc.) pasa a ser la principal arma en la creación de personalidades conservadoras y reaccionarias. A partir de sus teorías se desarrolló la terapia bioenergética, corriente de sanación que busca romper las corazas neuromusculares del individuo para su sanación. Esta terapia fue el resultado de las investigaciones de Reich que fueron reinterpretadas por el médico y psicoterapeuta Alexander Lowen, quien concluyó que mente, cuerpo y energía vital funcionan unitariamente. De esta manera, cuando se presenta un suceso traumático en la vida de una persona no sólo surgen problemas emocionales, sino bloqueos en las corrientes energéticas de su cuerpo, todo lo cual origina padecimientos repetitivos (dolores o enfermedades) o problemas de claridad mental e irritabilidad.

En su libro "Psicología de masas del Fascismo", explicó cómo estas represiones sexuales y bioenergéticas, junto con la instalación del padre y la familia autoritaria, constituían las bases psicológicas para el ascenso del nazismo en Alemania. En este libro concluyó que "el núcleo de la política cultural de los reaccionarios es, pues, el problema sexual. De este modo, es el problema sexual el que debe colocarse en el centro de toda política cultural revolucionaria". Llama la atención lo actual de sus teorías en un mundo en donde distintos regímenes conservadores en lo político se caracterizan por su lenguaje agresivo contra el mundo de la diversidad sexual y las mujeres. Por escribir estas ideas tuvo que escapar de Europa por la persecución nazi y se instaló en Estados Unidos, en donde continuó sus investigaciones y creó el concepto de "orgón", proveniente de la energía del orgasmo [y de la energía de la vida en general]. Luego de años de investigación fue llevado a prisión tras ser acusado de fraude y postular ideas inmorales.

En los últimos años de su vida se acercó a ideas liberales, tras ser permanentemente rechazado por sus colegas psicoanalistas y marxistas que en su mayoría jamas compartieron sus ideas. Pese a todo, varios de sus postulados e investigaciones siguen siendo objeto de análisis e inspiración para diversos grupos. Siempre en la polémica y perseguido políticamente por distintos gobiernos e instituciones, Wilhelm Reich falleció un 3 de noviembre de 1957 en una cárcel de Estados Unidos, después de ser quemadas toneladas de sus manuscritos y material de laboratorio por el gobierno norteamericano. Para algunos un adelantado para su época y revolucionario, para otros un charlatán, Wilhelm Reich sigue siendo uno de las figuras del psicoanálisis y el marxismo más interesantes y polémicas de la historia.

miércoles, 10 de marzo de 2021

«Saldremos de esta. Guía de salud mental para el entorno de la persona en crisis»

Javier Erro (psicólogo). Granada-España, abril 2016
Tomado de Primera Vocal

 

Nota de LP (Quito, marzo 2021):

Como superviviente de la "enfermedad mental" y la psiquiatría, y como proletario anticapitalista-antipsiquiátrico, soy profundamente crítico del concepto de "salud mental", de los manuales y las recetas psicológicas (y pseudopsicológicas, como el asqueroso "coaching" ese), de ir al psiquiatra, del uso de psicofármacos, así como también de la "lucha por los derechos humanos en la salud mental" y la "(auto)gestión del sufrimiento psíquico". En este blog abundan las experiencias, los motivos, los argumentos y los fundamentos para ello.

Hecha esta crítica fraterna, publico aquí esta "Guía de salud mental" porque se basa no sólo en el conocimiento teórico y profesional, sino en la experiencia colectiva al respecto. Porque es una herramienta práctica o un documento técnico, útil, de fácil lectura y aplicación para los entornos de las personas que estén sufriendo psíquicamente (familiares, parejas, amig@s, compañer@s). Y, sobre todo, porque pone énfasis en la Empatía, la Solidaridad y el Apoyo Mutuo como estrategia colectiva o comunitaria para enfrentar y salir de estas situaciones de crisis psicológicas "individuales", pero que en realidad son colectivas o sociales, ya que son producidas y reproducidas por la psicópata sociedad capitalista, y ya que afectan a cada vez más y más proletari@s en todo el mundo, más aún en la actual "crisis pandémica" que estamos atravesando. 

Dicho lo cual, recomiendo leer, difundir, reproducir, discutir críticamente y, sobre todo, usar prácticamente esta guía como se necesite, se desee o mejor convenga, en especial a l@s hermanos psiquiatrizad@s y sus entornos, en todas partes. Hago un llamado también a crear y usar nuevas guías y estrategias colectivas concretas para luchar y sanar junt@s. Estamos tod@s junt@s en esto y saldremos de esta.

*** 

Índice

Presentación .......................................... 7
Introducción. PERDIENDO EL MIEDO ................ 9
ANTES DE ACTUAR .................................15
La coordinación del entorno ......................17
Límites ...............................................18
PRINCIPALES FORMAS DE SUFRIMIENTO PSICOLÓGICO QUE PUEDEN REQUERIR NUESTRA REACCIÓN ...............................21
Delirio ................................................22
Alucinaciones .......................................24
Episodio maníaco ..................................26
Depresión ............................................28
Consumo excesivo de drogas .....................30
Autolesión ...........................................32
Agresividad .........................................35
LA IMPORTANCIA DE LA COMUNICACIÓN ........37
Charlar personalmente ............................38
Comunicarse el entorno sin la persona ..........39
Comunicarse el entorno con la persona .........42
Reunirse el entorno con la persona ..............44
RECURSOS A UTILIZAR .............................45
Pactos de cuidado ..................................45
Concretar situaciones ..............................47
Grupo de Apoyo Mutuo ............................49
Acompañamiento ...................................50
Compartir la problemática ........................51
FÁRMACOS ...........................................55
APUNTES SOBRE LA AYUDA PROFESIONAL .......61
ALGUNAS REFLEXIONES FINALES .................67
PARA SABER MÁS ...................................71

***

Presentación por Primera Vocal (Madrid, abril 2016)

La lucha por los derechos humanos y la búsqueda de alternativas a la gestión que hace la sociedad del sufrimiento psíquico son los dos grandes frentes del activismo en el campo de la salud mental. En la actualidad se están produciendo movimientos tanto entre las personas afectadas de manera directa por ese sufrimiento como en los sectores más críticos de los profesionales. Poco a poco van cuajando sinergias que se materializan en forma de asambleas, artículos, charlas, congresos, traducciones, webs, etc. La publicación de Saldremos de esta. Guía de salud mental para el entorno de la persona en crisis es un fruto de este tipo de encuentros. Escrita por un psicólogo, en su redacción final han participado distintos supervivientes a la psiquiatría.

Estas breves páginas que tienes entre las manos tienen un objetivo práctico. No pretenden proponer una solución en sí misma a un momento de crisis. Sencillamente buscan arrojar algo de luz en una situación que sabemos de primera mano que es compleja y, en ocasiones, devastadora. Y tratan de hacerlo, además, desde una perspectiva no individualista.

Son muchos, cada vez más, los materiales teóricos que cuestionan los modelos hegemónicos de atención en salud mental. Pero nos hacen falta herramientas prácticas... saberes ubicados más allá del conocimiento especializado que sirvan para desplegar estrategias colectivas con las que reducir todo ese dolor que brota día a día en nuestros entornos. Esta guía pretende ser uno de los muchos pasos que nos quedan por dar en esta dirección.

Presentación por Primera Vocal (Madrid, julio 2017)

El pasado mes de junio de 2017 se cumplió un año de la edición de Saldremos de esta. Guía de salud mental para el entorno de la persona en crisis, de Javier Erro. Poco tiempo después publicamos la edición digital en la página web Mad in America para el mundo hispanohablante. Ahora, con un camino ya recorrido (tanto en lo que se refiere a cantidad de copias distribuidas y descargadas como a presentaciones realizadas por el autor a lo largo y ancho de la geografía ibérica), publicamos el PDF en Primera Vocal.

Queremos dar las gracias tanto a Javier Erro como a la Biblioteca Social Hermanos Quero de Granada, que ha sido el colectivo que se ha encargado de la edición y distribución de la guía. Os animamos tanto a solicitar copias impresas como a descargar y difundir la obra. Ya ha llegado a varios miles de personas, y estamos convencidos de que en el próximo año llegará a otros muchos miles más.

En ocasiones minusvaloramos nuestra capacidad de trabajo y el impacto de nuestros proyectos. Con medios relativamente precarios y mediante un proceso autogestionado hemos conseguido hacer llegar esta guía a bibliotecas, librerías, asociaciones de salud mental, institutos, etc. distribuidos por todo el país. Y ello ha sido posible por la enorme cantidad de manos que se han acercado y han comenzado a colaborar (desde supervivientes de la psiquiatría que han hecho llegar la guía a lugares y personas a las que no podríamos llegar de otra manera a profesionales que han comprado decenas de copias para regalar a pacientes, pasando por libreros que la recomiendan y venden aun a sabiendas de que apenas les dejará unos céntimos de beneficio). Al fin y al cabo, este ha sido un camino colectivo, algo que coincide con la misma esencia de Saldremos de esta: implicarnos, crear lazos, avanzar en la dirección contraria a la que apunta esta sociedad. Combatir el canibalismo social y la atomización. Sea apoyando a una persona en crisis o socializando conocimientos. No conocemos otra manera de sobrevivir al orden de cosas que nos ha tocado habitar… lo bueno que tiene es que además es una manera hermosa de estar en el mundo.

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Nuevo bálsamo contra la depresión 

viernes, 19 de febrero de 2021

Autolesión

 
«Se piensa que las autolesiones son la segunda causa de ingreso en las salas de emergencia del Reino Unido (la primera son los “accidentes”). La definición de autolesión intencionada se refiere a comportamientos de violencia autoinfligida como cortes, ingestión de sustancias tóxicas (incluidas las sobredosis de droga), quemaduras, cabezazos contra las paredes, tirones de pelo e intentos de suicidio. Otros comportamientos arriesgados más aceptados socialmente y más extendidos como el abuso del alcohol, el tabaco, los desórdenes alimenticios y el sexo sin protección también se consideran autolesiones, aunque no se incluyen en las estadísticas de autolesión. (...) Las estadísticas de autolesiones son problemáticas. La violencia autoinfligida se suele llevar a cabo en secreto, y muchos casos nunca llegan a los hospitales de urgencias. (...)

En cualquier lugar del mundo hay gente con cicatrices. Después de todo, esto es el capitalismo global. ¿En qué piensas cuando piensas en cicatrices?» (Anónima, Beyond Amnesty)

***
 
Heridas secretas de batallas personales. 
Condecoraciones, sacrificios corporales. 
 
Un último recurso para no desaparecer. 
Recordar la existencia en las marcas de la piel. 
 
Encender un dolor para apagar otro dolor. 
Fuego contra fuego. Autolesión 
 
El aullido silencioso de la pena controlada. 
El alivio y la urgencia de una guerra traicionada. 
 
Encender un dolor para apagar otro dolor. 
Fuego contra fuego. Autolesión

miércoles, 6 de enero de 2021

¿Qué es la Antipsiquiatría?

Tomado de Diario de una autoetnógrafa, Junio 2020

Nota de LP: Publico este artículo por la rica y clara información que ofrece sobre la antipsiquiatría "para todo público"; ese es el objetivo: que la gente se informe sobre la antipsiquiatría, que salga de la ignorancia y el prejuicio en el campo de las llamadas "enfermedad mental" y "salud mental". Discrepo sin embargo con su autora en la idea de que la antipsiquiatría sólo puede ser practicada por profesionales, en este caso por médicos psiquiatras-antipsiquiatras y psicólogos. Porque sin "locos" no existiría la antipsiquiatría. Los "locos", los proletarios "locos" que luchan contra el sistema psiquiátrico son (somos) la antipsiquiatría en acción. O, en su defecto, lo que hoy en día se llama "expertos por experiencia" en enfermedad/salud mental, como lo he leído en un libro sobre "el derecho a la locura", de reciente publicación. Por lo tanto, la antipsiquiatría no sólo es practicada por profesionales críticos de la salud mental, sino también por "locos" o "enfermos mentales" o, como diría el SPK, por "la clase de los pacientes". Hermanos psiquiatrizados que llegan incluso más allá de la antipsiquiatría, y para quienes los GAM (Grupos de Apoyo Mutuo)/Colectivos de Pacientes son vitales -pero que, para la autora de este artículo, "no son antipsiquiatría"-. Los profesionales críticos de la salud mental claro que pueden acompañar este movimiento social real, pero sin creerse los únicos ni los líderes, y a condición de adoptar la posición de los proletarios "locos" o de los pacientes, no la posición de médicos; es decir, criticándose, negándose y aboliéndose como psiquiatras, como ya lo dijo claramente David Cooper, el antipsiquiatra revolucionario por excelencia. Agregar finalmente que, a diferencia de este artículo, en este blog sí se toma partido a favor de la antipsiquiatría y de la abolición de la psiquiatría (soy "abolicionista"), entendida como parte de la abolición de la sociedad de clases y fetiches, sus instituciones, sus cárceles, sus manicomios, sus normas, sus roles y sus etiquetas... en fin, como parte de la revolución de la vida cotidiana, desde sus contradicciones y sus márgenes. 
***
La antipsiquiatría es un movimiento orientado a la crítica de la psiquiatría dominante. El término fue acuñado en 1967 por el (anti)psiquiatra David Cooper [ver Psiquiatría y Antipsiquiatría]. Aunque existe mucho escrito sobre el tema, a menudo se utiliza como un paraguas bajo el cual meter a toda posición crítica con la psiquiatría hegemónica.
En este post intentaré contribuir a clarificar la confusión que rodea a la antipsiquiatría. En ocasiones se incluye en ella a profesionales que no deberían, o bien se inserta en esa corriente al movimiento de supervivientes de la psiquiatría o al activismo loco (podéis leer sobre este movimiento en el post sobre activismo loco y en el post sobre trastornariado)
A continuación haré un breve repaso histórico de la antipsiquiatría clásica y la nueva psiquiatría. Aludiré al contexto social, relevante para comprender el objetivo de la crítica en cada planteamiento. E indicaré las distintas particularidades. Todo ello imprescindible para entender que no se trata de un movimiento homogéneo ni debe descontextualizarse para extraer algo así como la “esencia” de la antipsiquiatría.
Lo que sí debemos tener en mente es que hay un aspecto transversal a este movimiento, que es la crítica al modelo biomédico de la locura.

1. La Antipsiquiatría clásica

La antipsiquiatría clásica surgió en los años sesenta, en un contexto social que propiciaba los movimientos sociales de distinta índole. Eran tiempos de florecimiento de la contracultura, de movilizaciones feministas y anticolonialistas, de lucha por los derechos civiles, etc. Pensemos el Mayo francés del 68 como paradigma de este atmósfera contestataria y con ánimo de transformación social.
Antipsiquiatría-manicomio
En esta época los locos eran encerrados en manicomios, psiquiátricos o asilos. En estos espacios  se daba una radical segregación y un tratamiento explícitamente represivo. De ahí que se entendiera la psiquiatría dominante como un instrumento de opresión y control social. Y algunos psiquiatras decidieron posicionarse en contra y explorar vías alternativas a la deshumanización del loco por la psiquiatría dominante.
La antipsiquiatría se intentó en distintos países, pero dos de ellos han pasado a la posteridad como referentes de este movimiento: Inglaterra e Italia.

1.1. Antipsiquiatría británica

Se caracteriza como un “intento de interpretar las concepciones psiquiátricas de una forma distinta, limitando la función represiva del psiquiatra, sin negar sin embargo su papel profesional” (Antonucci).
Sus referentes son Ronald Laing y David Cooper, quienes desarrollaron comunidades terapéuticas al margen de los manicomios. Destacan las experiencias de Villa 21 (Cooper) y Kingsley Hall (promovida por la Philadelphia Assotiation).
Estas comunidades terapéuticas fueron muy cerradas, funcionando al margen del sistema sanitario público. Quizá por ello no tuvieron consecuencias en el modelo asistencial. Un elemento que marca una importante diferencia con la antipsiquiatría italiana.
El propio Cooper terminó criticándolas por ser “islas felices en un mundo donde todo sigue funcionando igual. De esta manera, la institución no está siendo atacada. La locura está siendo recuperada, encapsulada en el sistema y pierde su función subversiva”.
A pesar de esta crítica, el legado de Laing y Cooper, tanto a nivel teórico como práctica, es muy valioso. No solo muestran que es posible tratar la locura de forma no represiva y fuera de la lógica manicomial. También teorizaron sobre el concepto de “enfermedad mental” y “locura” desde un modelo que enfatiza la subjetividad del paciente.
 

1.2. Antipsiquiatría italiana

La asociación automática entre el movimiento italiano y Basaglia resulta prácticamente inevitable. Este es el referente fundamental de lo que se podría denominar una antipsiquiatría anti-institucional.
La desinstitucionalización a la que aspiraban Basaglia y su equipo culminó con la Ley 189 (1978), también conocida como Ley Basaglia. Esta ley supuso el inicio de un proceso cuyo fin era el cierre de los manicomios. Este proceso fue gradual, duró más de quince años, abriéndose paralelamente centros de salud mental comunitarios a modo de una nueva red asistencial.
Sería injusto limitar la aportación de Basaglia y sus colegas al cierre de psiquiátricos. Sus trabajos en Gorizia y en Trieste suponen un trabajo que plantea objetivos que trascienden la mera crítica institucional.
En La institución negada se refleja claramente el mencionado propósito. En ella se transcriben las asambleas entre pacientes y profesionales, visibilizando hasta qué punto se tenía como objetivo la participación activa y subjetiva del loco y la crítica (compartida con los británicos) de su deshumanización o cosificación en el contexto manicomial.
Además, consideraba la locura como un problema que no afectaba únicamente a la disciplina psiquiátrica, sino a toda la sociedad. Muestran una intención de involucrar al conjunto de la sociedad en la cuestión de la locura. Se puede hablar de un cierto intento de politización de la locura (aunque distinta a la que los locos intentamos).

 

2. Nueva Antipsiquiatría

La antipsiquiatría resurge en los años 90. Para comprender mejor este resurgimiento, debo remarcar que la mayoría de los antipsiquiatras clásicos renegaron de tal calificación hacia el final de sus trayectorias, a pesar de que continúen considerándose los referentes de la antipsiquiatría. En esto pudo tener que ver el cambio social posterior y el discurso hegemónico, que descalificaba lo “anti” y únicamente legitimaba la crítica reformista (“positiva”).
El contexto del surgimiento de la nueva antipsiquiatría viene marcado por la implantación del modelo neoliberal y la revolución farmacológica. Por un lado, el neoliberalismo ha conllevado la medicalización de problemas sociales, ampliando significativamente el número de personas que “requieren” los servicios de salud mental  (para ampliar el problema de la medicalización, podéis leer Opresión: del psistema al sistema).
Por otro lado, aunque intrínsecamente vinculado a lo anterior, la explosión de la oferta de psicofármacos. Paradójicamente, estos dos aspectos han contribuido en parte a la desinstitucionalización del sufrimiento psíquico a la que aspiraba la antipsiquiatría francesa. Y los movimientos de sobrevivientes a la psiquiatría, con su crítica a la (sobre)medicación también han jugado un papel relevante en la reacción de la Nueva Psiquiatría.
Pero no debemos caer en la trampa de hablar de desmanicomialización. Más bien se da una lógica manicomial a través de personas contenidas químicamente fuera de los psiquiátricos. Los mecanismos de control de la locura trascienden hoy el encierro asilar (recuerdo aquí mi entrada sobre mi proceso de (sobre)medicación).
Así, mientras la lucha de la antipsiquiatría clásica se enfocaba a un número menor de locos, la nueva antipsiquiatría se enfrenta a un escenario de masificación de personas con sufrimiento psíquico y (sobre)medicadas.
Esta nueva psiquiatría critica principalmente el (ab)uso de psicofármacos, pero también recoge la idea de Thomas Szasz de que la enfermedad mental es un mito. Idea que, de alguna manera, ya estaba de forma más o menos explícita en los antipsiquiatras clásicos, pero ahora se encuentra reforzada.
La principal referente de esta corriente es Bonnie Burstow (noticia beca Bonnie Burstow). De hecho, en 2016 se lanzó la Beca Bonnie Burstow en Antipsiquiatría. Aunque en ocasiones propongan el abolicionismo de la psiquiatría, no debemos engañarnos. No estamos ante posiciones realmente abolicionistas, sino ante una reforma de la psiquiatría. Una desligada del modelo biomédico y más próxima a la terapia psicológica.
 

3. ¿Qué no es Antipsiquiatría?

Como he dicho al principio, hay una tendencia a entender como antipsiquiatría corrientes que no lo son. Aunque no me voy a extender en ellas aquí, considero necesario al menos enumerarlas:
-Movimientos de sobrevivientes a la psiquiatría u otros grupos similares como Hearing Voices o el activismo en salud mental y los GAM (Grupos de Apoyo Mutuo). La antipsiquiatría es un movimiento llevado a cabo por profesionales de la salud mental. Es posible que ciertos activistas simpaticen con los planteamientos antipsiquiátricos. Pero, desde mi punto de vista, no deben en modo alguno entenderse como tales.
-La posición antipsistema; que supone la abolición del psistema.
-Alternativas a la psiquiatría. Un ejemplo paradigmático es el modelo de Diálogo Abierto iniciado en Finlandia (en la zona de Laponia occidental) en 1969, cuyo referente es Jaakko Seikkula.
-Modelos de psiquiatría que cuestionan la psiquiatría tradicional pero se desvinculan intencionadamente del prefijo “anti”: la psiquiatría crítica y la postpsiquiatría.
-Una mención especial merece el pensamiento no-psiquiátrico, denominado así por Giorgio Antonucci y en el que se podría incluir al liberal Thomas Szasz (sobre el cual se ha dicho que ha inspirado e influido en todo el movimiento antipsiquiátrico, aunque esto no sea del todo exacto). Una corriente a caballo entre la antipsiquiatría y el abolicionismo.
Esta perspectiva lleva la crítica a la psiquiatría más allá: “considera la psiquiatría como una ideología que carece de contenido científico, un no-conocimiento, cuyo objetivo es la aniquilación de las personas, en vez del intento por entender las dificultades de la vida tanto individual como social para luego defender a las personas, cambiar la sociedad y dar vida a una cultura realmente nueva”. (Antonucci).
A lo largo de este texto he sintetizado breve y esquemáticamente el movimiento promovido por profesionales, he tratado de mostrar sus diferencias contextuales y de objetivos y he tratado de clarificar qué se debe (y qué no) entender por antipsiquiatría.
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